Entendemos por infertilidad la incapacidad de una pareja para lograr
la concepción tras un año de relaciones sexuales sin medidas
anticonceptivas; hablaremos de infertilidad masculina cuando la causa
de esta infertilidad esté en el hombre.
Aunque la mayoría de las parejas consigue lograr un embarazo
en el periodo de un año, en España, aproximadamente el
10% de las parejas son incapaces de conseguirlo. En el pasado, todos
los esfuerzos se centraban en el estudio y tratamiento de la mujer;
últimamente, los datos apuntan a que aproximadamente el 20% de
estos casos de infertilidad de la pareja se deben exclusivamente a un
problema en el hombre, y otro 30% de los casos a una combinación
de factores masculino y femenino. Por lo tanto, podemos asegurar que
la infertilidad masculina interviene en aproximadamente la mitad de
los casos de infertilidad de la pareja (el 50% restante tendrá
su causa en la mujer).
Debido a que hoy en día las parejas buscan su primer hijo a
una edad más tardía, sería recomendable que en
aquellas parejas, que tras 12 meses de intento no consigan una gestación,
se realice un estudio inicial de ambos miembros de la pareja.
Dentro de este capítulo haré referencia únicamente
a las causas de infertilidad en el hombre y el manejo de la misma, ya
que las causas de infertilidad en la mujer y su tratamiento son abordadas
en otro tema.
¿CUALES SON LAS CAUSAS DE LA INFERTILIDAD
MASCULINA?
Éstas son algunas de las posibles causas de infertilidad en
el hombre:
a) El desconocimiento sobre el ciclo ovulatorio de la mujer: muchas
parejas desconocen el ciclo menstrual femenino, y que el período
alrededor de la ovulación es el mejor momento para que tenga
lugar la fertilización del óvulo. Existen diversos métodos
para que la pareja sepa el día en que va a tener lugar la ovulación
(control de la temperatura basal de la mujer, control mediante kits
comerciales de los niveles de la hormona LH en la orina de la mujer,...).
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el semen eyaculado permanece
activo en el moco vaginal de la mujer durante aproximadamente 48 horas,
por lo que la eyaculación y la ovulación no tienen porqué
ocurrir simultáneamente.
b) Trastornos en la eyaculación: en muchas parejas la infertilidad
se debe a unas relaciones sexuales demasiado infrecuentes; existe
una creencia equivocada que sugiere que las reservas de semen se agotan
tras cada eyaculación y que, por lo tanto, se deben tener períodos
de abstinencia prolongados. Se ha visto, por el contrario, que hay
un número alto de espermatozoides en eyaculaciones sucesivas,
por lo que la eyaculación debe ser frecuente en el período
entorno a la ovulación (o período periovulatorio), es
decir, hacia la mitad del ciclo menstrual de la mujer.
Los trastornos de la eyaculación como la eyaculación
precoz no son infrecuentes, y pueden ser una causa importante de infertilidad
al impedir una correcta deposición del semen dentro de la vagina.
Su tratamiento va a consistir en una terapia psicosexual, combinada
a veces con un tratamiento médico.
La eyaculación retrógrada consiste en una emisión
retrógrada del semen hacia la vejiga, durante la eyaculación,
a causa de un cierre deficiente del cuello de la vejiga; este cierre
defectuoso del cuello vesical puede ser consecuencia de una diabetes
mal controlada, del consumo de determinados fármacos, de
la cirugía del cáncer de testículo o del adenoma
de próstata, o puede ser de causa desconocida. Se puede intentar
un tratamiento con fármacos que aumentan el tono del cuello
vesical, que son efectivos en el 30% de los pacientes. Si el tratamiento
médico falla, se pueden usar espermatozoides obtenidos de
la vejiga mediante técnicas de reproducción asistida.
La ausencia de eyaculación (aneyaculación) ocurre
en los pacientes con lesión medular; puede aparecer también
en pacientes con una diabetes mal controlada y de años de
evolución, puede ser consecuencia de la cirugía de
la región genital y retroperitoneal, o puede ser consecuencia
del consumo de determinados fármacos antidepresivos, antipsicóticos
y antihipertensivos.
c) Tóxicos testiculares: existen numerosas medicaciones que
pueden tener un efecto tóxico para la producción de
espermatozoides o espermatogénesis ( Bloqueantes de los canales
del calcio, Cimetidina, Ácido Valproico, Sulfasalazina, Ciclosporina,
Espironolactona, Colchicina, Nitrofurantoina, Alopurinol, y determinados
quimioterápicos); será necesario suspender o cambiar
estas medicaciones por otras no tóxicas en los pacientes con
infertilidad.Ciertos hábitos tóxicos como el consumo
de marihuana, el alcoholismo crónico, el consumo de cocaína
e incluso de tabaco se ha demostrado que tienen un efecto perjudicial
en la fertilidad, produciendo una disminución en el número
de espermatozoides en el semen eyaculado o alteraciones en la morfología
de estos espermatozoides.El uso de esteroides androgénicos
o anabolizantes suprime la producción de testosterona en el
testículo, lo que da como resultado una disminución
en el número de espermatozoides, que puede ser parcial (oligospermia)
o total (azoospermia).
La exposición profesional a determinadas substancias como el
plomo, el cadmio o el manganeso, se ha asociado también a infertilidad.
d) Trastornos hormonales: la infertilidad masculina muchas veces
se debe a alteraciones hormonales presentes en diversas enfermedades
del sistema endocrino, tales como: el Síndrome de Kallman (que
cursa con un hipogonadismo hipogonadotrófico), la producción
excesiva de prolactina (hiperprolactinemia), el déficit aislado
de testosterona, el hipotiroidismo, la hiperplasia adrenal congénita,...
e) Anomalías genéticas: aproximadamente el 6% de los
hombres infértiles presenta una alteración en sus cromosomas,
tales como el Síndrome de Klinefelter, el Síndrome XYY
o el Síndrome de Noonan. Este porcentaje aumenta al 21% en
el caso de pacientes con azoospermia.
f) Infecciones del tracto genital: la infección representa
una causa aislada de anomalía del semen en un 1'6% de las parejas
infértiles; la atrofia testicular tras una epidídimo-orquitis,
la obstrucción del epidídimo tras una epididimitis,
o una prostatitis, pueden ser motivo de infertilidad en el varón.
El tratamiento de estos procesos será antibiótico.
g) Infertilidad de origen inmunológico: el esperma es capaz
de inducir la síntesis de autoanticuerpos; éstos se
encuentran en el 3-12% de los varones que se someten a estudio por
infertilidad. La vasectomía, las infecciones del tracto genital,
la torsión testicular o los traumatismos testiculares pueden
ser causa de reacción inmune contra los espermatozoides. El
tratamiento consiste en el empleo de corticoides sistémicos,
con un gran número de efectos secundarios, por lo que en estos
casos se tiende a usar métodos de reproducción asistida.
h) Criptorquidia: consiste en la presencia de uno o los dos testículos
a nivel abdominal, al no haber descendido, durante la infancia, de
forma adecuada al escroto; aproximadamente el 0'8% de los varones
adultos presenta criptorquidia, de los cuales dos tercios es unilateral
y un tercio bilateral. En estos pacientes es frecuente encontrar un
menor número de espermatozoides en el eyaculado.
i) Varicocele: consiste en una dilatación venosa (o varices)
de las venas del testículo, y está presente en el 30%
de los varones con infertilidad; aproximadamente el 90% de los varicoceles
son del testículo izquierdo. Entre otros factores, el varicocele
produce la infertilidad al aumentar la temperatura a nivel del escroto.
Su tratamiento es quirúrgico.
j) Procesos febriles: la producción de espermatozoides es
muy sensible a los aumentos de temperatura a nivel testicular, por
lo que es frecuente ver una disminución en la movilidad de
los espermatozoides o la presencia de espermatozoides con alteraciones
estructurales secundariamente a un proceso febril, pudiendo éstas
persistir meses después de haber padecido dicho proceso.
k) Infertilidad idiopática o de origen desconocido: hasta
en un 40% de los paciente infértiles no se encuentra la causa
de dicha infertilidad. En estos casos hablamos de infertilidad masculina
idiopática.
¿COMO SE DIAGNOSTICA LA INFERTILIDAD MASCULINA?
Cuando una pareja consulta por infertilidad, debe realizarse un estudio
en profundidad de ambos miembros de la pareja; en cuanto al estudio
del varón, serán imprescindibles los siguientes pasos:
Una detallada historia clínica: en la que se indague a cerca
de temas como la duración de la infertilidad (el tiempo que
la pareja lleva intentando lograr el deseado embarazo), la existencia
o no de embarazos previos, los métodos anticonceptivos usados
por la pareja en el pasado, la frecuencia de las relaciones sexuales
y duración de las mismas, los conocimientos de la pareja acerca
del ciclo menstrual de la mujer, el uso o no de substancias lubricantes
durante la relación sexual (muchas de estas substancias alteran
la movilidad de los espermatozoides); será necesario preguntar
también sobre la función eréctil del paciente
y su eyaculación.
Hay que averiguar si el paciente, en la pubertad, sufrió algún
trastorno en el desarrollo sexual; si tuvo o no criptorquidia en la
infancia; si fue sometido a alguna intervención quirúrgica
de la región genitourinaria; si sufrió algún
traumatismo testicular o torsión del testículo, que
pudieran haber derivado en atrofia testicular; si ha padecido alguna
enfermedad de transmisión sexual o infecciones del tracto urinario
de repetición; si ha padecido parotiditis o "paperas",
y a qué edad; si el paciente es diabético, sufre esclerosis
múltiple, padece insuficiencia renal, está siendo sometido
a quimioterapia o radioterapia, o lo ha sido en los últimos
4 o 5 años, y si ha padecido tuberculosis.
Hay que preguntar acerca del consumo de cualquier tipo de medicación,
de posibles hábitos tóxicos (consumo de alcohol, tabaco,
marijuana, cocaína,...), y de la exposición profesional
a pesticidas u otras substancias tóxicas.
Examen físico: el examen físico debe ir dirigido
a la búsqueda de cualquier alteración que pudiera asociarse
a infertilidad, dedicando especial atención al examen de los
genitales, explorando el pene, el escroto y su contenido, los testículos
(su consistencia y tamaño), y la próstata (por tacto
rectal). Hay que buscar la existencia de varicoceles asintomáticos.
Pruebas de laboratorio: en el estudio del varón debemos realizar:
Una analítica básica, incluyendo un hemograma,
una bioquímica y un análisis de orina.
Un análisis del semen o seminograma: es la prueba más
importante en el estudio de un paciente con probable infertilidad.
Consiste en el estudio del semen de un eyaculado del paciente,
obtenido generalmente por medio de masturbación o mediante
unos preservativos especiales; los valores considerados normales
para un eyaculado son: un volumen mayor o igual a 2 mililitros,
un pH entre 7'2 y 8, una concentración de espermatozoides
mayor o igual a 20 millones por mililitro, con al menos un 50%
de los espermatozoides con movilidad activa y una morfología
normal de al menos el 30% de los mismos. Si obtuviésemos
resultados anormales será necesario repetir esta prueba
en 4 ocasiones, en intervalos mensuales durante 3 meses.
Prueba postcoital: consiste en un estudio al microscopio de
la reacción entre el esperma del varón y el moco
uterino de la mujer.
A veces existe la posibilidad de la determinación en
sangre de anticuerpos antiespermatozoide.
La biopsia testicular: estará indicada su realización
en aquellos pacientes en los que en el seminograma se demuestre
una azoospermia (ausencia total de espermatozoides en el semen),
con unos testículos de tamaño normal, para diferenciar
una obstrucción en el conducto de salida de los espermatozoides
de una alteración en la producción de los mismos.
¿COMO SE TRATA LA INFERTILIDAD MASCULINA?
En todos aquellos casos en los que se demuestre la causa de la infertilidad,
se intentará el tratamiento específico de la misma.
Pero como ya se ha mencionado, en hasta un 40% de los casos de infertilidad
masculina, no encontramos alteraciones en la exploración física,
el estudio hormonal es normal y no hallamos causas claras de su infertilidad.
En estos pacientes puede estar indicado el tratamiento médico
empírico; este tratamiento suele ser caro y largo, por lo que
deben valorarse siempre otras alternativas más directas, como
la inseminación con semen de donante o la adopción. En
la infertilidad el fin del tratamiento, el embarazo, depende de dos
pacientes, no de uno sólo.
Las opciones terapéuticas para los casos de infertilidad masculina
idiopática son dos: diversos tratamientos farmacológicos,
y las técnicas de reproducción asistida.
Los distintos fármacos usados en los tratamientos médico
empíricos de la infertilidad masculina son:
Antiestrógenos, como el Clomifeno y el Tamoxifeno: estos
fármacos actúan como antagonistas de los estrógenos
(las hormonas sexuales femeninas) circulantes por el organismo del
varón; sus resultados son muy variables, consiguiendo en la
mayoría de los casos una tasa de embarazos menor al 30%.
Andrógenos: para que en los testículos tenga lugar
la producción de espermatozoides es necesaria una elevada concentración
de testosterona (hormona sexual masculina); el uso de andrógenos
orales, como la Mesterolona, a bajas dosis durante al menos tres meses,
parece mejorar la producción de espermatozoides, aunque con
este tratamiento los resultados son también muy variables.
Gonadotrofinas: estimulan la síntesis testicular de testosterona,
con lo que se supone que favorecerán la producción de
espermatozoides. Los resultados son muy variables con tasas de embarazos
que van del 6 al 47%.
Kalikreina: es uno de los nuevos agentes empíricos que parecen
obtener resultados alentadores. Mejora la motilidad del espermatozoide,
y su administración oral obtiene una tasa de embarazos del
17 al 38%.
Otros: la Pentoxifilina, antioxidantes como la Vitamina E, la Indometacina,...
¿QUE SON LAS TECNICAS DE REPRODUCCION ASISTIDA?
El gran avance en el campo de la infertilidad, tanto masculina como
femenina, lo representan las técnicas de reproducción
asistida. Estas técnicas implican la manipulación del
semen del varón y/o los óvulos de la mujer, consiguiendo
que la fecundación tenga lugar en la mujer (invivo) o en el laboratorio
(invitro). La primera de estas técnicas que se desarrollo es
la que se conoce como fecundación invitro (FIV); consiste en
la manipulación en el laboratorio de espermatozoides del varón
y óvulos de la mujer, y una vez son fecundados los óvulos,
se transfieren los embriones al útero de la mujer.
Todas estas técnicas implican la manipulación de más
de un óvulo y por lo tanto la transferencia de varios embriones
al útero de la mujer, con la esperanza de que alguno de ellos
se implante de forma adecuada; como consecuencia, son frecuentes los
embarazos múltiples tras estas técnicas.
Otras técnicas de reproducción asistida utilizadas son
la transferencia intratubárica de gametos (GIFT), en la que se
transfieren a las trompas de Falopio los gametos (espermatozoides y
óvulos), por medio de una laparoscopia abdominal con anestesia
general.
Más sencilla es la técnica conocida como inseminación
artificial con semen capacitado (IAC), que consiste en seleccionar los
mejores espermatozoides del eyaculado, que mediante una cánula
se depositan en el interior del útero de la mujer en fase periovulatoria.
¿QUE PERSPECTIVAS DE NUEVOS TRATAMIENTOS
EXISTEN PARA LA INFERTILIDAD MASCULINA
Hasta hace poco, en el caso de las azoospermias (ausencia de espermatozoides
en el eyaculado del varón), el recurso habitual era la inseminación
de la mujer con semen de un donante; hoy la técnica de elección
para estos casos de infertilidad masculina comienza a ser la denominada
inyección intracitoplasmática directa de un espermatozoide
(ICSI) en el interior del citoplasma de un ovocito maduro.
Los espermatozoides usados pueden proceder del eyaculado (cuando existan
en el mismo), o bien se pueden obtener por aspiración del epidídimo
o por biopsia testicular; una vez fecundado el óvulo se procede
a la transferencia del embrión al útero de la mujer.
En España la primera gestación obtenida mediante inyección
espermática en el citoplasma del ovocito de espermatozoides eyaculados
tuvo lugar en 1994, y las primeras gestaciones tras ICSI con espermatozoides
epididimarios e incluso testiculares, en 1995.
¿QUE DEBE USTED DE SABER?
Hace tan sólo 30 o 40 años, la infertilidad era un tema
tabú, y tanto los pacientes como los propios médicos intentaban
evitar hablar de ello. Hoy la infertilidad es un problema que afecta
a aproximadamente el 10% de las parejas españolas, estando implicado
el hombre en al menos la mitad de los casos. En un elevado número
de estos pacientes varones, tras un estudio detallado no se encuentra
la causa de su infertilidad, por lo que hay que optar por un tratamiento
farmacológico empírico, o lo que cada día es más
frecuente, por las distintas técnicas de reproducción
asistida.
En cualquier caso, aunque el responsable de la infertilidad sea el
varón, la decisión al elegir uno u otro tratamiento debe
implicar el consenso de ambos miembros de la pareja, sin olvidar que
siempre queda el recurso de la adopción.
Bibliografía:
1.- Mark Sigman, Stuart S. Howards. Male infertility. En: Campbell's
Urology, 6th edition. Saunders company. 1992. Vol.1. 661-705.
2.- J. Jara Rascón, I. Moncada Iribarren, C. Hernández
Fernández. Tratamiento urológico de la infertilidad masculina.
Actualizaciones temáticas en urología. Madaus. 1997.
3.- E. Lackermann. Infertilidad. En: Los 5 minutos clave en la consulta
de atención primaria. J.A.Griffith, M.R.Dambro. Espaxs. Barcelona.
1996. 634-635.
4.- E. Rammer, F. Friedrich. The effectiveness of intrauterine insemination
in couples with sterility due to male infertility with and without a
woman's hormone factor. Fertility and Sterility. 1998. Vol.69. No.1.
31-36.
5.- A. Aytoz, M. Camus, H. Tournaye, M. Bonduelle, A. Van Steirteghem,
P. Devroey. Outcome of pregnacies after intracytoplasmic sperm injection
and the effect of sperm origin and quality on this outcome. Fertility
and Sterility. 1998. Vol. 70. No.3. 500-505.
6.- E. T. Donnelly, S. Lewis, J. McNally, W. Thompson. In vitro fertilization
and pregnancy rates: the influence of sperm motility and morphology
on IVF outcome. Fertility and Sterility. 1998. Vol. 70. No.2. 305-314.
7.- D. Guzick, M. Sullivan. G. Adamson, M. Cedars, R. Falk, E. Peterson,
M. Steinkampf. Fertility and Sterility. 1998. Vol. 70. No.2. 207-213.
8.- J. Balasch. Presente y futuro de la fertilización in vitro.
JANO. Extra Noviembre. 1997. Vol. LIII. No.1235. 107-110.
9.- Hall J E. Esterilidad y control de la fecundidad. En: Harrison´s
Principles of Internal medicine, 15th edition. McGraw-Hill. 2002. Vol
2. 356-362.
Aviso a pacientes: La información
de este sitio está dirigida a profesionales de la Medicina y al Público
en general. Su contenido no debe usarse para diagnosticar o tratar problema
alguno. Si tiene o sospecha la existencia de un problema de salud, consulte
a su médico de cabecera.