Entendemos por disfunción eréctil (DE) la incapacidad
persistente del varón para conseguir o mantener una erección
suficiente para tener una actividad sexual satisfactoria, dentro del
conjunto de aspectos de la relación sexual; es lo que también
se conoce como Impotencia.
Es difícil saber a cuantos hombres afecta la DE, aunque se estima
que afecta a más de 100 millones de varones, de entre 40 y 70
años, en todo el mundo. La prevalencia de la DE se asocia de
forma significativa a la edad, estimándose una prevalencia del
39% en los varones de 40 años, del 48% en los de 50 años,
del 57% en los de 60 años y del 67% en los de 70 años,
aproximándose a una tasa del 75% en los varones de 80 años
de edad, abarcando desde una disfunción leve en el 17% de los
casos, una disfunción moderada en el 25%, hasta una disfunción
completa en el 10% de los casos. Pero hay que tener claro que, aunque
su prevalencia aumente con la edad, la DE no es una consecuencia natural
del proceso de envejecimiento.
La prevalencia de la DE varía dependiendo de la localización
geográfica, aunque es independiente del origen étnico
(no varía de unas razas a otras).
La DE, aunque no es potencialmente mortal, tiene una influencia negativa
sobre la calidad de vida, pudiéndose asociar a depresión,
pérdida de autoestima, pobre autoimagen, temor y estrés
mental, que afectan negativamente a las relaciones con las parejas sexuales,
los familiares y los amigos; además, la DE puede dar lugar a
un abandono de las relaciones sociales y sexuales, causando un deterioro
del estado de salud general.
¿POR QUE SE SUFRE LA DISFUNCION ERECTIL?
El cuerpo del pene, desde un punto de vista anatómico, está
formado por tres cuerpos cilíndricos alargados, que van desde
su raíz hasta la punta: dos Cuerpos Cavernosos, superiores y
laterales, y un Cuerpo Esponjoso, inferior y medial, por cuyo interior
va la uretra hasta su desembocadura. La erección se produce por
una entrada de sangre en los cuerpos cavernosos, a causa de una dilatación
de las arterias en el interior de éstos, mediada por substancias
que producen relajación de la musculatura lisa, entre las que
destaca el óxido nítrico. Durante la detumescencia del
pene, cuando éste vuelve al estado de flacidez, se produce el
vaciado de los cuerpos cavernosos por una contracción de la musculatura
de las arterias y de los cuerpos cavernosos.
En la erección normal intervienen numerosos factores psicológicos,
sociales, neurológicos, vasculares y hormonales; la erección
se puede producir por estímulo sensorial local de los genitales
(es lo que se conoce como erección refleja) y por estímulos
psicógenos centrales (erección central), bien percibidos
a través de los sentidos o generados por el cerebro. Así
mismo, desde el cerebro pueden llegar mensajes que faciliten o inhiban
la erección refleja.
La anomalía en uno o más de los factores implicados en
la erección puede producir DE; desde el punto de vista etiológico,
la DE puede clasificarse como:
orgánica: debida a anomalías o lesiones vasculares,
neurológicas, hormonales o estructurales del pene.
psicógena: debida a inhibición central (psicológica)
del mecanismo de la erección, sin lesiones físicas.
orgánica-psicógena mixta: debida a una combinación
de factores orgánicos y psicógenos.
En la mayoría de los pacientes, la disfunción eréctil
se va a producir como una combinación de componentes orgánicos
y psicógenos; los factores orgánicos, con o sin factores
psicógenos asociados, están involucrados en el 78% de
los varones con DE.
¿QUE FACTORES DE RIESGO TIENE LA DISFUNCION
ERECTIL?
La DE orgánica se asocia a anomalías o lesiones vasculares,
neurológicas, hormonales o de los cuerpos cavernosos. La mayoría
de los factores que influyen en la DE orgánica están relacionados
con enfermedades crónicas, cirugía y traumatismos, tratamientos
farmacológicos, tabaquismo y abuso de alcohol.
Enfermedades crónicas: las enfermedades más frecuentemente
relacionadas con la disfunción eréctil son la ateroesclerosis
y la diabetes, a causa de la lesión vascular que producen,
alterando la llegada de sangre al pene. La enfermedad ateroesclerótica
es la causa de aproximadamente el 40% de los casos de DE en varones
de más de 50 años de edad. El 50% de los pacientes diabéticos
desarrollan DE, independientemente del tipo de diabetes, y la prevalencia
va a depender de la edad del sujeto y de la gravedad de la diabetes.
La DE se ha relacionado de forma significativa con la enfermedad cardiovascular
y la hipertensión.
Otras enfermedades crónicas que se asocian a DE son: insuficiencia
renal crónica (45%), insuficiencia hepática (25-70%),
insuficiencia respiratoria crónica (30%), esclerosis múltiple
(71%) y enfermedad de Alzheimer (53%).
Las alteraciones en la estructura del pene, como las presentes en
la enfermedad de Peyronie (presencia de placas fibrosas en el pene
que producen desviación del mismo hacia los lados o hacia abajo
durante la erección), pueden ser causa de DE.
Diversas alteraciones endocrinas, como el hipogonadismo, la hiperprolactinemia,
el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, se asocian frecuentemente
a DE.
La DE se asocia también con frecuencia a trastornos psiquiátricos:
aproximadamente el 90% de los varones con depresión grave presentan
DE moderada o completa; cerca del 60% de los varones con depresión
moderada y el 25% de los que padecen depresión leve tienen
DE moderada o completa.
Cirugía y traumatismos: la DE es una complicación
frecuente de los traumatismos, el tratamiento con radioterapia y la
cirugía de la región de la pelvis, incluida la extirpación
radical de próstata y la resección transuretral de próstata.
La DE aparece en al menos el 25% de los pacientes con cáncer
de próstata tratados con radioterapia; la DE es una complicación
en aproximadamente el 11% de los pacientes sometidos a resección
transuretral de próstata.
La DE también es una complicación frecuente en varones
con lesión medular.
Tratamientos farmacológicos: hasta el 25% de los casos de
DE podrían ser atribuidos a los fármacos tomados para
tratar otras enfermedades. Algunos de los fármacos relacionados
con la DE son: fármacos usados en el tratamiento de la hipertensión
arterial, antidepresivos, antipsicóticos y neurolépticos,
fármacos usados en el tratamiento de la hiperlipemia (clofibrato
y derivados), antagonistas H2 usados en el tratamiento de la úlcera
(cimetidina), fármacos que aumentan los niveles de prolactina
o disminuyen los de testosterona, y algunos antiinflamatorios no esteroideos.
Tabaco, alcohol y otras drogas: el tabaco no parece tener un efecto
directo sobre la DE, pero la frecuencia de DE completa aumenta en
pacientes fumadores con cardiopatía e hipertensión tratadas,
y en los pacientes fumadores a tratamiento con determinados fármacos
cardíacos, antihipertensivos y vasodilatadores.
El consumo excesivo de alcohol (mayor de 600 mililitros a la semana)
se relaciona con un aumento significativo de la DE leve, del 17% al
29%.
La DE también se ha relacionado con el consumo de cocaína,
heroína y otras drogas (marihuana, anfetaminas,...).
La determinación de la causa específica de la DE es
complicada, en la mayoría de los casos, debido a que cuando
el paciente consulta a un médico por su problema, ya presenta
gran cantidad de factores psicógenos asociados a una o más
causas orgánicas.
¿COMO SE DIAGNOSTICA LA DISFUNCION ERECTIL?
Durante muchos años el diagnóstico de la DE se ha pasado
por alto debido a la reticencia de los pacientes y de los propios médicos
a hablar de la función sexual, pero cada día éste
es un tema del que más se habla. La mayoría de los pacientes
con problemas sexuales desean recibir ayuda, aunque generalmente prefieren
que sea el médico quién inicie la conversación.
Para un acercamiento diagnóstico al problema de la DE serán
necesarios los siguientes elementos:
Una historia clínica adecuada en la que se identifiquen los
factores de riesgo antes descritos. Es interesante también
la historia sexual del paciente y de su pareja sexual, siempre que
se pueda; debe indagarse sobre la percepción que de la DE tienen
el paciente y su pareja, del modo de aparición de la DE, el
grado de afectación, la presencia o no de erecciones matinales
o nocturnas, la frecuencia y duración de las erecciones y la
consecución o no de la satisfacción sexual.
Puede ser interesante el uso de un cuestionario de autoevaluación
para el paciente, en el que a través de unas preguntas se evalúa
la función sexual del paciente, valorando la capacidad para
conseguir y mantener una erección suficiente para el acto sexual
y el grado de satisfacción que le reporta. Un ejemplo de cuestionario
sería el siguiente*:
· Cada pregunta tiene varias respuestas de entre las que debe
elegir la que mejor describa su situación; asegúrese de
que selecciona una y sólo una respuesta. Debe tener en cuenta
que por "acto sexual" se entiende la relación sexual
(penetración de la pareja), caricias, juegos previos y masturbación;
que el término "estimulación sexual" incluye
las situaciones como el juego previo con la pareja, la estimulación
visual mediante imágenes eróticas,...
· Durante las últimas cuatro semanas:
¿Cómo calificaría su confianza
en poder conseguir y mantener una erección?
Muy baja
1
Baja
2
Moderada
3
Alta
4
Muy alta
5
¿Con qué frecuencia logró una
erección durante el
acto sexual?
No ha tenido actividad sexual
0
Casi nunca o nunca
1
Pocas veces (menos de la mitad de las veces)
2
A veces (aproximada-mente la mitad de las veces)
3
La mayoría de las veces (mucho más de la mitad
de las veces)
4
Casi siempre o siempre
5
Cuando tuvo erecciones
con la estimulación sexual, ¿con qué frecuencia
sus erecciones fueron suficientemente duras para la penetración?
No ha tenido actividad sexual
0
Casi nunca o nunca
1
Pocas veces (menos de la mitad de las veces)
2
A veces (aproximada-mente la mitad de la veces)
3
La mayoría de las veces (mucho más de la mitad
de las veces)
4
Casi siempre o siempre
5
Durante el acto sexual, ¿con qué frecuencia
fue capaz de mantener la erección después de haber
penetrado a su pareja?
No intentó el acto sexual0
Casi nunca o nunca1
Pocas veces (menos de la mitad de las veces) 2
A veces (aproximada-mente la mitad de las veces)3
La mayoría de la veces (mucho más de
la mitad de las veces)4
Casi siempre o siempre 5
Durante el acto sexual, ¿qué grado
de dificultad tuvo para mantener la erección hasta el final
del acto sexual?
No intentó el acto sexual0
Extremada-mente difícil1
Muy difícil2
Difícil3
Ligeramente difícil4
No difícil5
Cuando intentó el acto sexual,
¿con qué frecuencia fue satisfactorio para usted?
No intentó el acto sexual0
Casi nunca o nunca1
Pocas veces (menos de la mitad de las
veces) 2
A veces (aproximada-mente
la mitad de las veces) 3
La mayoría de las veces (mucho
más de la mitad de las veces)4
Casi siempre o siempre5
* Cuestionario realizado, con modificaciones, a partir de los cuestionarios
IIEF y SHIM.
La interpretación del resultado de la puntuación obtenida,
sumando los puntos de las contestaciones a las distintas preguntas,
será la siguiente:
de 6 a 10 puntos: disfunción eréctil severa.
de 11 a 16 puntos: disfunción eréctil moderada.
de 17 a 25 puntos: disfunción eréctil leve.
de 26 a 30 puntos: sin disfunción eréctil.
Si su puntuación es de 25 puntos o menos, muestra signos de
disfunción eréctil y es posible que desee comentarlo con
su médico.
Para el diagnóstico es necesaria una correcta exploración
física con una valoración del estado de salud general,
de la función neurológica, de los caracteres sexuales,
y de las características genitales, palpando el cuerpo del
pene para descartar la presencia de placas fibrosas (en la enfermedad
de Peyronie), y evaluando el tamaño y la consistencia de los
testículos para detectar un posible hipogonadismo.
Debe realizarse también un estudio psicosocial en el manejo
inicial del paciente con DE, para determinar si hay factores psicosociales
que estén causando o contribuyendo al desarrollo de la DE;
todo paciente aquejado de impotencia debe ser evaluado por un psicoterapeuta,
aunque la historia clínica sugiera una causa orgánica.
Los temas que hay que analizar son la ansiedad con respecto al rendimiento
sexual, la naturaleza de la relación del paciente con su pareja
(incluidas posibles discordancias), las técnicas sexuales empleadas
y las motivaciones y expectativas con respecto a un posible tratamiento.
Será necesaria también la realización de unas
determinadas pruebas de laboratorio para excluir una diabetes no diagnosticada
u otras enfermedades sistémicas que podrían ser causa
de la DE; estas pruebas serán: unos análisis de sangre
(hemograma y bioquímica completos, incluyendo estudio defunción
renal y función hepática, perfil lipídico, hormonas
tiroideas, glucemia en ayunas y niveles de testosterona en sangre)
y un análisis de orina.
Con todas estas estrategias puede llegarse a una aproximación
diagnóstica de la naturaleza de la disfunción eréctil;
otras pruebas diagnósticas más específicas podrán
ser realizadas por un Urólogo en aquellos pacientes que estén
interesados en opciones terapéuticas invasivas o que deseen
conocer la causa exacta de la DE.
¿COMO SE TRATA LA DISFUNCION ERECTIL?
Son muchas las posibilidades terapéuticas disponibles hoy en
día, y el tratamiento elegido, individualizado para cada paciente,
debe salir del acuerdo entre el paciente y su pareja, según los
deseos y expectativas que tengan; por lo general los pacientes prefieren
un tratamiento con eficacia demostrada, fácil de usar, no doloroso
y con unos efectos secundarios mínimos.
Los distintos tratamientos podrían agruparse en dos bloques:
Tratamientos no invasivos:
Eliminación de los factores de riesgo modificables: evitar
todo aquello que pueda interferir en el desarrollo de una función
sexual normal.
Psicoterapia: educación sexual y consejos psicológicos,
llevados a cavo por un psicólogo o psiquiatra, tanto para
el paciente como su pareja.
Tratamiento farmacológico por vía oral: desde
siempre se han usado sustancias por vía oral para aumentar
la libido y la calidad de la erección; los fármacos
más usados en el tratamiento de la DE son:
Yohimbina: es un medicamento natural que actúa como
bloqueante alfa-2 adrenérgico; la dosis más
usada es de 18 mg/día, repartidos en 3 dosis, precisando
un periodo de latencia de 2-3 semanas hasta conseguir efectos
positivos. La respuesta es muy variable, siendo completa en
aproximadamente el 20% de los pacientes, parcial en el 23%
y negativa en el 57%. Los mejores resultados se obtienen en
pacientes jóvenes con periodos de impotencia inferiores
a 2 años.
Trazodona: es un fármaco antidepresivo que ha demostrado
mejorar la erección mediante un efecto bloqueante alfa-adrenérgico;
los resultados también son muy irregulares, obteniéndose
los mejores resultados en pacientes con impotencia psicológica.
Como efectos secundarios puede producir somnolencia, epigastralgia
y vértigo.
Algunos fármacos vasodilatadores, antidepresivos
y ansiolíticos.
Dispositivos de erección por vacío: son unos
aparatos consistentes en un cilindro de plástico transparente
conectado a una bomba de vacío y unas bandas elásticas;
estos sistemas consiguen la erección bombeando sangre hacia
el pene al producir el vacío alrededor de éste;
una vez se logra la erección se colocan las bandas elásticas
en la base del pene para mantener la sangre en el interior de
los cuerpos cavernosos. Se retira entonces el cilindro de plástico
y la erección se mantiene el tiempo suficiente para permitir
el coito. Se recomienda no dejar las bandas elásticas más
de 30 minutos. Estos sistemas sólo son efectivos en casos
de impotencia parcial.
Tratamiento con fármacos por vía transcutánea:
consiste en la aplicación sobre la piel del pene de una
pasta de Nitroglicerina o Minoxidil; los resultados parecen ser
bastante positivos.
Tratamientos invasivos:
Administración de fármacos por vía transuretral:
recientemente se ha desarrollado un sistema de administración
al interior de la uretra de un fármaco, el Alprostadil;
consigue erecciones adecuadas en el 66% de los pacientes.
Autoinyección intracavernosa de fármacos vasoactivos:
consiste en la inyección a nivel de los cuerpos cavernosos
del pene, realizada por el propio paciente, de unos fármacos
vasoactivos que provocan la erección; las más usadas
son las inyecciones de Prostaglandina E-1.
Debe haber siempre una fase de entrenamiento del paciente para
que éste pierda el miedo a inyectarse; la aguja debe penetrar
en la parte lateral del cuerpo cavernoso, lejos de la uretra (que
va por la cara inferior del pene) y de los vasos y nervios, que
van por el dorso del pene.
Implantación de prótesis de pene: consiste en
la colocación de unas prótesis cuyo objetivo es
simular una erección con rigidez suficiente para la penetración.
La implantación de estas prótesis requiere una intervención
quirúrgica, no provoca cambios en el glande y no altera
la sensibilidad del pene ni se modifica la capacidad de eyacular
y de obtener el orgasmo.
Hay aproximadamente 15 tipos distintos de prótesis (rígidas,
semirígidas, inflables o hidráulicas, articuladas);
de todas ellas, sólo las inflables o hidráulicas
permiten colocar el pene en sus dos estados de flacidez y rigidez,
pero son más caras, más difíciles de colocar
y tienen más complicaciones.
Los resultados son satisfactorios en más del 90% de los
pacientes; a pesar de ello, la implantación de un prótesis
debe ser la última opción terapéutica en
los pacientes con disfunción eréctil.
Cirugía venosa y/o arterial del pene: consiste en unas
técnicas de microcirugía, sobre las arterias y/o
venas del pene, que intentan que el paciente recobre su propia
erección fisiológica, con una rigidez suficiente
para la penetración.
Este tratamiento sólo estará indicado en un número
muy restringido de pacientes.
¿QUE PERSPECTIVAS DE NUEVOS TRATAMIENTOS
EXISTEN PARA LA DISFUNCION ERECTIL?
La mayor innovación en el tratamiento de la disfunción
eréctil ha sido la aparición de un nuevo grupo de fármacos,
los inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5, de los que el más
conocido es el Citrato de Sildenafilo (la Viagra), popularmente conocida
como la "píldora de la impotencia"; actúa aumentando
los efectos del óxido nítrico sobre la relajación
del músculo liso de los cuerpos cavernosos, lo que permite la
entrada de sangre en el pene, provocando la erección. No provoca
directamente la erección, sino que aumenta la respuesta a la
estimulación sexual. Los resultados son positivos en aproximadamente
el 70-90% de los pacientes.
El fármaco se toma por vía oral, una hora antes de la
actividad sexual; la dosis recomendada es de 50 mg. El inicio de la
respuesta suele ser a los 25 minutos, y ayuda a que se produzcan erecciones
incluso 4-5 horas después de la administración. Si la
erección dura más de cuatro horas, deberá consultar
a un médico de inmediato.
Los efectos secundarios que pueden aparecer en algunos casos son: dolor
de cabeza, molestias digestivas, sofocos, problemas de orina, trastornos
visuales, congestión nasal, diarreas o vértigos.
Se han descrito algunos casos de fallecimiento en pacientes que estaban
tomando Viagra, pero en ningún caso se ha podido demostrar que
estas muertes estuviesen directamente relacionadas con el fármaco.
El Sildenafilo está contraindicado en pacientes cardiópatas
a tratamiento con nitratos (por vía oral o en parches), ya que
aumenta el efecto hipotensor de éstos; también está
contraindicado en pacientes con la tensión arterial excesivamente
baja.
¿QUE DEBE USTED DE SABER?
La disfunción eréctil es un problema frecuente, que afecta
a más de 100 millones de varones en todo el mundo, de los que
sólo el 10% acude al médico en busca de tratamiento. De
forma generalizada se cree que es una consecuencia normal del envejecimiento,
y esto no es del todo correcto. Esta disfunción eréctil
provoca en muchos hombres un intenso malestar, que llega a afectar sus
relaciones familiares y sociales. Hoy en día existe una amplia
variedad de tratamientos para mejorar la función eréctil,
y cada paciente podrá encontrar el tratamiento más apropiado
para sus características.
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