| Lunes, 12 de mayo de 2008 | |||||||||||||||||||||||
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>> Portada > Pacientes > Depresión DEPRESIÓN Índice: ¿Cuales son los factores de riesgo? ¿Por qué se produce la depresión? Fecha de actualización: febrero de 2004 Los trastornos afectivos constituyen un amplio grupo de enfermedades dentro de las cuales se incluye la depresión, caracterizándose todos ellos por una alteración del estado de ánimo. La depresión a menudo es usada como un término ambigüo, ya que es utilizado para referirse a un estado de ánimo, a un síntoma o a una enfermedad; todos a lo largo de nuestra vida mostramos variaciones en nuestro estado de ánimo secundarias a sucesos vitales, sin que por ello podamos decir que padezcamos la enfermedad. Desde un punto de vista médico, la depresión puede definirse como un trastorno afectivo, generalmente recurrente, caracterizado por un estado de ánimo depresivo (tristeza), acompañado de otros síntomas psíquicos que pueden ser muy variados (perdida de energía, perdida de interés, disminución de la comunicación, aislamiento social, alteraciones del sueño, alteraciones del apetito, sentimiento de culpa, ideas de muerte...). Cuando hablamos de la depresión nos referimos a lo que se denomina "episodio depresivo mayor", si bien es un concepto que a lo largo de la historia de la medicina a sufrido numeroso cambios y clasificaciones, siendo clásica la división en: depresion psicógena (neurótica), depresion endógena y depresion somatógena (orgánica).No obstante, existen numerosas subclasificaciones , destacando dentro de ellas como entidades propias: la depresión enmascarada, la depresión involutiva, la pseudomencia depresiva, la depresión atípica (con elevada ansiedad), la distimia (depresión leve crónica), etc. Dentro de todas ellas por su elevada frecuencia, merece la pena destacar la depresión somatógena, que se define como aquella que es secundaria a una enfermedad medica, a la toma de un medicamento, o sustancia tóxica. Dentro de las enfermedades que pueden ocasionar una depresión destacan : el hipertiroidismo, hipotiroidismo, diabetes, tuberculosis, sida, cáncer de páncreas, parkinson, esclerosis múltiple, etc. Por otra parte, dentro de los principales medicamentos causantes de
depresión, encontramos : antihipertensivos, anticonceptivos orales,
antiepilépticos, .... La depresión es una enfermedad muy frecuente, constituyendo el primer problema de salud mental en nuestra sociedad. Según la OMS afecta al 3-5% de la población mundial, lo que representa un total de 120-200 millones de personas. Comparando por sexos afecta a una de cada cinco mujeres y a uno de cada diez hombres, siendo por tanto el sexo, como ya veremos más adelante, un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad; un 10-20% de los pacientes de consulta de atención primaria son diagnosticados de enfermedad depresiva. La depresión es causa de importantes alteraciones en la capacidad funcional de las personas, afectando por tanto, su desarrollo personal, sus relaciones familiares, sociales y laborales. Todo esto hace que sea un problema sociosanitario relevante, el cual necesita un diagnóstico rápido y correcto que generalmente se llevará a cabo por los médicos de atención primaria. ¿CUALES SON LOS FACTORES DE RIESGO?
¿POR QUE SE PRODUCE LA DEPRESION? La depresión constituye uno de los típicos trastornos en los que es difícil hablar de un factor único como causa de la enfermedad; nos encontramos pues ante una entidad que necesita de varios factores que actuando sobre una personalidad predispuesta, desencadenaría la enfermedad. Los mecanismos a travès de los cuales se desencadena la depresión no están perfectamente aclarados actualmente, si bien, las hipótesis biológicas son las más clarificadoras. Dichas hipótesis intentan explicar el desarrollo de la enfermedad a través de complejos mecanismos que alterarian el funcionamiento de los llamados neurotransmisores cerebrales (sustancias químicas que sirven para la comunicación entre las neuronas). Los cambios neuroquímicos secundarios a los factores desencadenantes, actuando en un individuo vulnerable, podrían desencadenar un episodio depresivo. Dentro de dichas hipótesis destacan:
Estas primitivas hipótesis fisiopatológicas, han dado paso actualmente a otras más complejas, en torno a la sensibilidad de múltiples receptores, la actividad de los segundos mensajeros y el equilibrio entre diversos circuitos neurales, cuya profundización se escapa de la finalidad de este capítulo. Dentro de los síntomas que produce la depresión destacamos los siguientes:
Existen numerosos criterios, y no siempre concordantes, válidos para el diagnóstico de un episodio depresivo. Se puede afirmar que existe depresión cuando se da una alteración del estado de ánimo (tristeza) y de la respuesta afectiva, acompañandose de algunos otros síntomas ya comentados, persistiendo al menos una o dos semanas y alterando con ello el funcionamiento general de la persona. El diagnostico de la depresión en la practica medica, no es tarea sencilla, consiguiendo sólo en la mitad de los casos que la depresión sea reconocida como tal. Ésto, unido a la repercusión sociosanitaria que dicha enfermedad conlleva, pone de manifiesto la necesidad de una unificación de criterios para el diagnostico de dicha entidad; dicho diagnostico será llevado a cabo en su mayor parte por los médicos de atención primaria, ya que tan solo un 25% de los casos requerirán atención especializada. Cuando un médico sospecha que se encuentra ante un posible depresivo debe de formular preguntas que indaguen directamente sobre la presencia de dicha enfermedad. Hoy por hoy existen cuestionarios autoaplicados para detectar probables casos de depresión, por ejemplo: la escala CES-D (cuestionario de 2O artículos que se puntuan entre cero y tres, considerando un caso probable al que alcanza o supera los 16 puntos); el cuestionario tetradimensional, etc. Frecuentemente los pacientes que relatan un cortejo de síntomas físicos muy variados y sin aparente relación, pueden estar mostrando el inicio de un episodio depresivo. Cuanto más complejo y variado es el cuadro clínico del enfermo, menos probabilidades tiene de ser un cuadro orgánico, siendo muy importante sospecharlo para no someter al enfermo a exploraciones y tratamientos innecesarios. Para realizar el correcto diagnostico de un episodio depresivo, además del conocimiento de los posibles síntomas, es muy importante lograr un nivel de confianza alto con el enfermo, que permita adquirir una relación de empatia satisfactoria. Existen una serie de estrategias que pueden mejorar el acercamiento entre el profesional y el paciente, facilitando con ello el diagnóstico de la enfermedad. Podemos citar las siguientes: mostrar una actitud receptiva y de escucha, prestar atención a la expresión verbal y no verbal del paciente, utilizar preguntas breves y directas, estar alerta ante la presencia de síntomas físicos sin una causa orgánica aparente, ante las consultas reiteradas sin cambios en el estado clínico, consultas reiteradas acerca de la salud de los hijos aparentemente sanos etc. El tratamiento de la depresión se basa fundamentalmente: tratamiento farmacológico y tratamiento psicoterápico. En la practica médica se usan con más frecuencia el tratamiento farmacológico, y generalmente se deja en un segundo plano la psicoterapia, sin que por ello signifique que sea menos importante. Ante todo enfermo deprimido hay que considerar siempre la utilización de alguna forma de psicoterapia, basada fundamentalmente en mostrar una actitud hacia el enfermo de empatia y apoyo, técnicas para aumentar su autoestima, desechar sentimientos de culpa inapropiados, aumentar su esperanza en el tratamiento etc. Por otra parte, el tratamiento farmacológico, es fundamental cuando nos encontramos con un enfermo depresivo, y está basado en el uso de los antidepresivos. Existen diferentes familias, destacando los siguientes: antidepresivos tricíclicos (amitriptilina,... ) ,IMAOS, antidepresivos ISRS (inhibidores de la recaptación de serotonina: fluoxetina, paroxetina, sertralina...). Antes de instaurar el tratamiento farmacológico es conveniente dar una serie de recomendaciones que aumentan la probabilidad de éxito del mismo, como son: advertir que todos los farmacos antidepresivos tardan entre 1 y 2 semanas en comenzar a dar efectos, por lo que no se debe de abandonar la medicación al no apreciar un efecto inmediato; advertir que es importante tomar la dosis completa y que se alcanzara de forma gradual, que pueden aparecer efectos secundarios que irán mejorando con el tiempo; y advertir por último, que no se ha de abandonar el tratamiento hasta que lo indique el médico. A la hora de elegir el tipo de antidepresivo a utilizar ,es importante señalar que las tasas de respuesta terapéutica son similares para todas las familias farmacológicas, por lo que habrá de tomar en consideración otras características como son : nivel de efectos secundarios, posibles interaciones, la facilidad de administración, si existe patología orgánica subyacente, etc. Hoy por hoy los fármacos más usados a nivel de atención primaria son los ISRS, que han conseguido una buena eficacia con un menor número de efectos secundarios. Los últimos antidepresivos introducidos en el mercado (mirtazepina, nefazodona) parece que consiguen reducir aún más la aparición de algún tipo de efecto secundario. Pronóstico Aplicando un tratamiento correcto se puede esperar que los síntomas remitan en un 70% de los casos, disminuyendo entorno a un 50% cuando nos encontramos con un episodio depresivo en un anciano; en estos casos dicha enfermedad se asocia a mayor cronicidad y mayor mortalidad. Se recomienda mantener la dosis optima del medicamento un mínimo de cuatro a seis meses, valorando posteriormente (según la intensidad del cuadro) la reducción gradual y espaciada de la dosis. Cuando nos encontramos ante un enfermo que muestra episodios depresivos recurrentes, nos podremos plantear la posibilidad de instaurar un tratamiento de mantenimiento o profiláctico. Bibliografia: 1.- De los llanos Torres Sanchez Mª, Crespo Blanco JM, Vallejo Ruiloba J. Los Antidepresivos. Tratamientos Biológicos. Biblioteca de psiquiatría en Atención primaria. GRupo Aula médica S.A. Madrid.1998.pag:16-29. 2.- Farreras,Rozman. Depresiones. Medicina Interna.Ediciones Doyma SA. Barcelona.1992.pag:1548-1550. 3.- Gillin JC. Are sleep disturbances risk factors for anxiety, depressive and addictive disorders?.Acta Psychiatr Scand 1998;98:39-43. 4.- Guia de salud mental para atención primaria. La depresión. Cuadernos asturianos de salud. Servicio de publicaciones del principado de Asturias. 1997. Pag:81-86. 5.- Gurpeguim identificación y tratamiento de la depresión en atención primaria. Resvista de medicina. Universidad de Navarra.1996; 40:15-21 6.- Harrison. Mood disotders. Principles of internal Medicine. McGraw-Hill.1998.pag:2490-2497. 7.- Jacobson J. L., Jacobson A.M. Psychiatric Secrets. Filadelfia: Hamley & Belfus, INC. 2000. 8.- Kaplan H, Sadock B. Trastornos afectivos. Tratado de siquiatria. Salvat editores. 1989. :754-822 9.- Lempiere T, Feline A. Los trastornos del humor. Tratado de siquiatria. Toray-Masson S.A.Barclona. 1979:182-214 10.- Ogura A, Morinobu S, et al.Changes in regional brain activity in major depression after successful treatment with antidepressant drugs. Acta psychiatr Scand.1998:98:54-59 11.- Sadaba B, Lopez de Ocariz A et al.Avances en psicofarmacológia. Revista de medicina . Universidad de Navarra. 1996; 40:50-62 12.- Van praag HM. Anxirty and increased aggression as pacemakers of depression. Acta psychiatr scand. 1998; 98:81-88
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