Se denomina atragantamiento a la obstrucción de la via aérea
por un cuerpo extraño, provocando un cuadro repentino de asfixia,
que si no se resuelve provoca una hipoxia grave, que da lugar a inconsciencia,
seguida de parada cardiorrespiatoria y muerte.
¿QUE ACTITUD TOMAR ANTE UN ATRAGANTAMIENTO
EN UN NIÑO MAYOR O EN UN ADULTO?
Para intentar resolver esta grave situación se deben realizar
una serie de maniobras, cuyo objetivo es lograr la expulsión
del cuerpo extraño, y que variarán según la víctima
sea un lactante, un niño o un adulto, y según la obstrucción
de la via aérea sea completa o incompleta.
Ante esta situación, una de las personas que la presencien debe
encargarse de avisar a los servicios de emergencia, explicando claramente
la naturaleza de lo ocurrido y la localización precisa del suceso,
para poder organizar el traslado urgente del paciente al centro hospitalario
más cercano en caso de ser necesario.
Obstrucción parcial: El paciente presenta gran agitación,
con una respiración mas o menos dificultosa, con tos y/o
estridor, y con tendencia refleja a llevarse las manos a la garganta.
El paciente está habitualmente consciente, por lo que la
persona que le auxilia debe animarle a toser. Si la dificultad respiratoria
empeora o se deteriora el nivel de conciencia, se procederá
como si la obstrucción fuese completa. Si el paciente permanece
estable, pero no logra expulsar el cuerpo extraño con la
tos, se le trasladará al hospital para su valoración
y, en su caso, extracción instrumental del cuerpo aspirado.
Obstrucción completa: El paciente con obstrucción
completa no puede hablar ni toser y en poco tiempo pierde el conocimiento.
La obstrucción completa se reconoce por la resistencia a la
ventilación artificial y la ausencia de movimientos de ascenso
o descenso del tórax a cada intento de ventilación.
Es necesario actuar rapidamente. En primer lugar se debe inspeccionar
la boca y la faringe, despejándola de cuerpos extraños
mediante barrido con el dedo. Seguidamente se realizar la maniobra
de Heimlich; cuyo objetivo es aumentar la presión intratorácica
mediante compresiones del abdomen o del tórax, para que se
genere un flujo aereo espiratorio capaz de expulsar el cuerpo extraño
enclavado en la via aérea.
La maniobra de Heimlich se realizará
de modo diferente según el paciente esté consciente o
inconsciente.
Paciente consciente: Se realiza con el paciente sentado o de pie.
El reanimador se situa por detrás del paciente, rodeando
con sus brazos el abdomen de este; acto seguido cerrará una
mano sobre la otra (ver figura) sobre el epigastrio del paciente,
y realizará tres o cuatro compresiones de forma rápida
y ascendente. En embarazadas y pacientes muy obesos, puede realizarse
la maniobra de modo similar, pero comprimiendo sobre el tórax,
a nivel del tercio inferior del esternón, por encima del
apéndice xifoides, en la zona donde se realiza el masaje
cardiaco. Esta maniobra se repetirá hasta lograr la expulsión
del cuerpo extraño o hasta la inconsciencia del paciente.
Paciente inconsciente: Se colocará al paciente en posición
decubito supino (tendido boca arriba) sobre el suelo. Se inspeccionará
la bucofaringe, despejándola de cuerpos extraños con
el dedo. Seguidamente el reanimador se situará a horcajadas
sobre los muslos del paciente. Colocará la cara palmar del
puño sobre el epigastrio del paciente y cubrirá el puño
con la otra mano. Luego presionará de modo rápido y
ascendente repetidamente hasta lograr la expulsión del cuerpo
extraño. Como en la maniobra anterior, en embarazadas y obesos
se realizará la compresión sobre el tórax, en
la zona de masaje cardiaco.
Tras realizar la maniobra se inspeccionará nuevamente la boca
y se intentará hacer dos ventilaciones boca a boca. Si al intentar
ventilar al paciente se constata que no entra aire (no se eleva el
tórax), continúa presentando una obstrucción
completa, por lo que se reiniciarán las maniobras de compresión
abdominal o torácica.
¿QUE ACTITUD TOMAR ANTE UN ATRAGANTAMIENTO
DE UN LACTANTE O DE UN NIÑO DE CORTA EDAD?
Se sospechará atragantamiento, ante un lactante, que presenta
tos, estridor y dificultad respiratoria de inicio brusco, que puede
progresar en poco tiempo a pérdida de conciencia y parada cardiorrespiratoria.
Si al intentar ventilarle observamos que no entra aire, es decir no
se eleva el tórax, debemos proceder a realizar maniobras de desobstruciión
de la via aérea.
En primer lugar haremos una inspección visual de la boca, y extraeremos,
si los hay, cuerpos extraños visibles. Nunca haremos, en un lactante
o niño pequeño, barrido con el dedo a ciegas, ya que podemos
empeorar la situación, empujando el contenido de la cavidad oral
hacia las vias respiratorias.
Seguidamente realizaremos series de golpes dorsales y compresiones torácicas.
Los golpes dorsales consisten en administrar golpes en la zona interescapular,
con el talón de la mano, mientras se sujeta al niño en
posición decúbito prono (boca abajo), sobre el antebrazo
del reanimador, manteniendo la cabeza del niño más baja
que el tronco.
Las compresiones torácicas se aplicarán colocando al niño
en decúbito supino, sostenido sobre el antebrazo del reanimador,
con la cabeza siempre más baja que el tórax y realizando
la presión sobre el esternón, en la zona indicada para
el masaje cardiaco.
Se recomienda hacer series de cinco golpes dorsales y cinco compresiones
torácicas. Tras cada serie se inspeccionará la cavidad
oral , se extraerán, si los hay, los cuerpos extraños
visibles, y se administrarán dos ventilaciones.
Si no se ha extraido el cuerpo extraño, se reanudará el
ciclo de cinco golpes, cinco compresiones, inspección de cavidad
oral, extracción de cuerpos extraños visibles y dos ventilaciones.
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