| Viernes, 12 de marzo de 2010 | |||||||||||||||||||||||||||||
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>> Portada > Pacientes > Libro de pacientes > Artritis ARTRITIS Dra. Ana García Díez. Especialista en Medicina Interna, Hospital Central de Asturias. Oviedo. España. Índice: ¿Qué síntomas se pueden notar? ¿Cómo puede evolucionar la artritis? ¿Qué factores de riesgo tiene? ¿Qué factores previenen la artritis? ¿Qué debe usted saber? Actualizado: agosto
de 2004 La artritis es la inflamación de las articulaciones. La lesión inicial y principal la constituye la inflamación de la membrana que recubre la cavidad articular o membrana sinovial. Esta membrana aumenta de tamaño y produce más líquido del normal (lo que ocasiona la hinchazón de la articulación). La inflamación puede extenderse hacia el cartílago hialino provocando su destrucción así como afectación del hueso (lo que se traduce en alteraciones radiológicas) y además puede alcanzar a los tendones vecinos y a las bolsas articulares. Las causas dependen del tipo de artritis del que se trate. En algunos casos se desconocen (como ocurre en la artritis reumatoide, espondilitis anquilopoyética, enfermedades inflamatorias del tejido conectivo), otras veces la causa es la infección articular por un microorganismo (artritis séptica), en otros casos (artritis reactivas), la inflamación articular se manifiesta después de una infección en otra localización del organismo (aparato genitourinario, intestino, endocardio, faringe, meninges, aparato respiratorio) y en otras ocasiones, la artritis es producida por el depósito de microcristales en la articulación (como ocurre en la artritis gotosa o en la condrocalcinosis). ¿QUE SINTOMAS SE PUEDEN NOTAR? La clínica básicamente consiste en dolor articular (síntoma principal), inflamación o tumefacción, aumento del calor y en ocasiones, eritema de la zona. El inicio puede ser brusco (artritis por microcristales o artritis bacterianas) o insidioso (artritis reumatoide, artritis en el lupus eritematoso, artritis psoriásica). La localización es variable. Así, en algunos casos predomina la afectación monoarticular, como ocurre en la artritis séptica (que suele afectar a grandes articulaciones y en caso de drogadictos, a las articulaciones sacroilíacas, esternoclaviculares y condroesternales), en la gota (que se localiza principalmente en las articulaciones distales de las extremidades inferiores, sobre todo en el dedo gordo del pie) o en la condrocalcinosis (en la que la rodilla es la articulación que se afecta con mayor frecuencia). En otros casos, en cambio, la afectación es poliarticular, como en la artritis reumatoide (en la que se afectan principalmente las pequeñas articulaciones de manos, muñecas y pies), espondiloartropatías (en las que se afectan predominantemente las articulaciones de las extremidades inferiores), etc. En cuanto a la distribución depende del tipo de artritis. Puede ser simétrica (artritis reumatoide) o asimétrica (espondiloartropatías). La rigidez matutina es un criterio diagnóstico de la artritis reumatoide. Su duración es superior a una hora, hecho que permite diferenciarla de otras patologías, como la artrosis, en las que la rigidez es inferior a media hora. A veces puede existir fiebre, lo que en principio orientaría a una artritis infecciosa, especialmente si se acompaña de escalofríos. Pero la fiebre, también puede estar presente en las artritis por microcristales y en algunas enfermedades inflamatorias del tejido conectivo (como el lupus eritematoso sistémico). Por otro lado, hay que hacer notar, que algunas de las enfermedades
que cursan con artritis tienen además manifestaciones extraarticulares.
Por ejemplo, en la artritis reumatoide puede existir afectación cardíaca,
pulmonar, ocular, neurológica, hematológica, renal, etc. En las espondiloartropatías,
la manifestación extraarticular más frecuente suele ser la ocular, pero
también se puede encontrar insuficiencia aórtica (espondilitis anquilopoyética),
lesiones mucocutáneas (síndrome de Reiter) o psoriasis (artropatía psoriásica). ¿COMO PUEDE EVOLUCIONAR LA ARTRITIS? La evolución varía dependiendo de la entidad clínica. En algunos casos, sigue un curso crónico fluctuante que en ciertas ocasiones puede conducir a la destrucción articular, mientras que otras veces puede ser relativamente benigna. En la artritis reumatoide, la actividad inflamatoria articular puede evolucionar con exacerbaciones y remisiones, generalmente parciales. Con el paso de los años tiende a estabilizarse. En un principio, no se puede realizar un pronóstico exacto, pero en general, los pacientes con manifestaciones extraarticulares, factor reumatoideo positivo y erosiones articulares tempranas tienen un pronóstico peor. Aunque normalmente los pacientes con artritis reumatoide pueden alcanzar una edad avanzada, en conjunto la esperanza de vida se acorta en comparación con la población general. En la espondilitis anquilopoyética con un diagnóstico y tratamiento correcto la evolución es en general buena (sólo un 5% de los enfermos empeora a pesar de tomar las medidas adecuadas), siendo aún más favorable en mujeres. El problema más grave e invalidante es la artritis de cadera, que en la actualidad puede resolverse en la mayoría de los casos mediante la colocación de una prótesis. La artritis psoriásica tiene, en líneas generales, una evolución moderadamente progresiva. La artritis reactiva evoluciona en brotes, al igual que la artritis de la colitis ulcerosa y de la enfermedad de Crohn; generalmente en este último caso se produce la remisión sin dejar secuelas. La artritis gotosa presenta un curso clínico variable. Puede ir desde ataques frecuentes e intensos, que pueden dar lugar a una artropatía crónica e invalidante (generalmente en pacientes no tratados) a casos en los que existen largos períodos de tiempo entre los brotes y nunca llegan a tener manifestaciones importantes. La condrocalcinosis se puede considerar que tiene un pronóstico bueno. Es muy frecuente la condrocalcinosis asintomática en el anciano y no existe una buena relación entre el grado de calcificación y la progresión de la artropatía. En aproximadamente una tercera parte de las artritis infecciosas se producirá una alteración residual funcional de la articulación afecta; para que ello no suceda, es fundamental el inicio temprano del tratamiento. Son factores de mal pronóstico: edad superior a 70 años, infección de prótesis articulares y presencia de enfermedades subyacentes graves, entre las que se incluye la artritis reumatoide. En las conectivopatías (lupus eritematoso, esclerosis sitémica, enfermedad mixta del tejido conectivo, sarcoidosis, síndrome de Söjgren) las manifestaciones articulares suelen consistir en una poliartritis asimétrica no erosiva, aunque en algunos casos, como en el Söjgren secundario (generalmente a artritis reumatoide) o en la sarcoidosis pueden ser crónicas y deformantes. Además de la destrucción articular que puede acontecer en ciertos casos y producir invalidez, algunas enfermedades al tratarse de patologías sistémicas pueden tener otras complicaciones, como la artritis reumatoide (amiloidosis con signos de afectación renal), el lupus (infecciones, insuficiencia renal), la esclerosis sistémica (hipertensión maligna, afectación digestiva, afectación pulmonar), etc. El diagnóstico se fundamenta en la historia clínica y en la exploración física, apoyado por el resultado de determinadas pruebas complementarias como pueden ser:
Los pilares básicos del tratamiento son la educación al paciente, el tratamiento médico, la rehabilitación y en casos seleccionados la cirugía. La finalidad del tratamiento consiste en disminuir o hacer desaparecer la inflamación y demás molestias articulares, prevenir las complicaciones, preservar la función articular y aumentar la calidad de vida de estos pacientes. Generalmente, no. Podemos señalar como excepción las artritis sépticas aunque es frecuente que en estos casos quede alguna secuela que predisponga a la aparición de artrosis. ¿QUE FACTORES DE RIESGO TIENE? En algunos casos, como en la sarcoidosis o en la esclerodermia, no se conocen factores de riesgo. En otros, dependen de la enfermedad de base en la que se produce la artritis. Así, en:
¿QUE FACTORES PREVIENEN LA ARTRITIS? En raras ocasiones vamos a poder prevenir la aparición de artritis,
dado que en la mayoría de los casos, las causas que producen la enfermedad
son desconocidas y los factores de riesgo no son modificables (antecedentes
familiares, sexo, raza, predisposición genética...). Cuando se padezca artritis se debe buscar atención especializada, ya
que el diagnóstico precoz junto con el tratamiento adecuado son las
únicas armas de las que se dispone actualmente para evitar que la enfermedad
progrese, incapacitando al individuo para realizar su actividad cotidiana,
lo que le puede acarrear problemas psicológicos, como ansiedad o depresión. No se debe abandonar el tratamiento ni automedicarse. Acaso no sea una duda pero usted debe saber que el abordaje de la artritis
es multidisciplinario; es decir, en su manejo deben intervenir reumatólogos,
fisioterapeutas, rehabilitadores, traumatólogos (si es precisa la acción
quirúrgica), y otros especialistas (nefrólogos, neumólogos...) cuando
se trata de enfermedades sistémicas, como el lupus eritematoso o la
esclerosis sistémica. Información en Español seleccionada en Internet Anatomía de una Articulación (University
of Utah, Health Sciences Center) Actualización permanente en Medlineplus (Institutos Nacionales de la Salud. EEUU): Arthritis | Traducción al Español Bibliografía 1.- Bevra Hannahs Hahn. Lupus eritematoso sistémico. En: HARRISON, Principios de Medicina Interna, vol. II. 14ª edición. Editorial McGraw-Hill-Interamericana, 1998; 2128-2135. 2.- Brancós Cunill, M.A. Artritis y espondilodiscitis infecciosas. Farreras-Rozman, Medicina Interna, 13ª edición. Editorial DOYMA, 1995: 1037-1040. 3.- Bruce C. Gilliland. Esclerosis sistémica (Esclerodermia). En: HARRISON,
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