| Sábado, 17 de mayo de 2008 | |||||||||||||||||||||||||||||
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>> Portada > Pacientes > Libro de pacientes > Accidente cerebrovascular ACCIDENTE CEREBROVASCULAR Dr. Richard F. García Houghton. Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Hospital central de Asturias. España. Índice: Información en español seleccionada
en Internet ¿QUE ES EL ACCIDENTE CEREBROVASCULAR? El accidente cerebrovascular agudo (ACV) o ictus es una enfermedad aguda producida por una interrupción brusca del flujo sanguíneo a una parte del cerebro, lo que da lugar a la muerte de células cerebrales y la pérdida o deterioro de funciones controladas por dicha parte del cerebro. El ACV es lo que vulgarmente se conoce como "trombosis" o "derrame cerebral". La enfermedad cerebrovascular (ECV) es la entidad neurológica que mayor número de ingresos hospitalarios genera, y la tercera causa de mortalidad en los países industrializados. Su elevada prevalencia, de 600-800 casos por cada 100.000 habitantes, condiciona una gran cantidad de problemas socioeconómicos, ya que el 50% de los afectados sufren secuelas o discapacidades permanentes que les impide una integración social completa. La incidencia de ACV está disminuyendo lentamente, probablemente por el control de los factores de riesgo. El ACV tiene como causa la interrupción en la llegada de sangre a un determinado área del cerebro, produciendo la lesión o muerte de esa zona, y por ello unos síntomas, fundamentalmente de parálisis. El ACV puede ser Isquémico, cuando un émbolo o trombo obstruye una arteria cerebral, impidiendo el paso de sangre hacia el cerebro; en cambio, el ACV Hemorrágico aparece cuando se rompe bruscamente un vaso cerebral, con lo que la sangre penetra en el tejido cerebral, y la circulación queda interrumpida. La mayoría de los ictus son isquémicos (más del 85-90%); los demás son hemorrágicos. El ACV isquémico puede dividirse en dos subtipos, embólico y trombótico.
La Hemorragia Subaracnoidea constituye un grupo
aparte de ACV, representando aproximadamente el 5-10% del total; esta
hemorragia se produce por rotura de arterias de la base del cerebro,
con paso de sangre al espacio subaracnoideo (espacio entre el cerebro
y las meninges, ocupado por el Líquido Cefalorraquideo); en la mayoría
de los casos es secundaria a la rotura de un aneurisma cerebral (malformación
vascular en forma de dilatación sacular). ¿CUALES CON LOS FACTORES DE RIESGO PARA SUFRIR UN ACV? La identificación y control de los factores de riesgo vascular son los pilares básicos y preventivos de la Enfermedad Cerebrovascular (ECV). Se calcula que el 50% de los ACV ocurren en el 10% de la población que se beneficiaría del control de estos factores de riesgo. Los factores de riesgo más implicados son:
¿QUE SINTOMAS PUEDE NOTAR ALGUIEN QUE SUFRA UN ACV? Las manifestaciones clínicas de la ECV van a depender del lugar del cerebro en que se produzca la interrupción de la circulación. Así, las manifestaciones más características van a ser: pérdida de conocimiento; pérdida de fuerza (o hemiparesia) que a veces puede llegar a ser total (hemiplejia), más intensa en el brazo que en la pierna, del lado contralateral a donde se ha producido la lesión; pérdida de sensibilidad o hemianestesia del la mitad del cuerpo; alteraciones en la comprensión o elaboración del lenguaje hablado o escrito (afasia) cuando se afecta el hemisferio dominante; incapacidad para una coordinación adecuada de los músculos de la boca al hablar por lo que no se le entiende (disartria); defectos en el campo visual del mismo lado de la lesión (hemianopsia o cuadrantanopsia); desviación de la comisura de la boca por afectación del nervio facial del lado de la lesión (la boca se desvía hacia el lado contrario al nervio afectado); pérdida del sentido de la posición del cuerpo en el espacio; incapacidad para la deambulación con inestabilidad (ataxia); desviación conjugada de la mirada hacia el lado de la lesión; incapacidad para la atención, desorientación, amnesia (no recuerda lo sucedido, no reconoce a los familiares,...) y confusión; incapacidad para la coordinación necesaria para la realización de tareas fáciles (como comer, atarse los zapatos,...); dificultad o incapacidad para tragar (disfagia); incontinencia de los esfínteres; visión doble (diplopia); sensación de hormigueo o acorchamiento (parestesias) de la cara, brazos o piernas,... ; cuando se afecta el cerebelo es característica la presencia de vértigo, nauseas y vómitos, pérdida de la sensibilidad térmica y dolorosa contralateral,... En el ACV hemorrágico es característica la presencia de una cefalea intensa, que el paciente describe como el mayor dolor de cabeza que ha tenido en su vida, y vómitos; a veces puede producir convulsiones. La hemorragia subaracnoidea va a caracterizarse por una cefalea intensa, rigidez de nuca y una disminución del nivel de conciencia hasta llegar al coma. ¿COMO PUEDE EVOLUCIONAR EL ACV? El ACV trombótico puede ir precedido de uno o varios ataques isquémicos transitorios (AIT), consistentes en una interrupción temporal del aporte de sangre a un área del cerebro; la persona presenta síntomas de ictus, de aparición brusca, que duran desde pocos minutos hasta 24 horas, antes de desaparecer. Un AIT sirve de aviso de que el tratamiento es crucial para evitar la instauración de un ACV definitivo (un tercio de las personas que presentan un AIT sufren un ACV). Un accidente cerebrovascular es una entidad de extrema gravedad, y en las 48 horas siguientes a su aparición no puede establecerse un pronóstico exacto, pudiendo, en casos severos, llegar a causar la muerte del paciente. Según su evolución con el paso de las horas hablaremos de distintos tipos de enfermedad cerebrovascular:
¿QUE COMPLICACIONES TIENEN LOS ACV? La principal complicación que tienen son las secuelas funcionales que dejan en el paciente; éstas, van a afectar tanto al paciente como a los familiares con los que vive (en muchas ocasiones supone un enorme trauma familiar, ya que el paciente puede necesitar cuidados constantes). La recuperación funcional de las secuelas producidas por un ACV va a depender de la severidad de éste, de la edad y situación física previa del paciente, y de la posibilidad o no de realizar rehabilitación; el paciente, con la rehabilitación, puede "aprender de nuevo" a realizar las funciones que ha perdido a causa de la lesión cerebral. Un año después de sufrir un ictus, aproximadamente el 60% de los pacientes que sobreviven no requieren ayuda en las actividades de la vida diaria (comer, vestirse, asearse, pasear,...), un 20% sólo la requieren para actividades complejas (por ejemplo bañarse), y sólo un 5% son totalmente dependientes. Un tercio de los pacientes con ACV son capaces de volver a trabajar al año del episodio, aunque muchos continúan mejorando de su sintomatología hasta el final del segundo año. Como otras complicaciones, en los casos de déficit neurológico severo, aumenta la frecuencia de infecciones respiratorias y urinarias, úlceras por el encamamiento, estreñimiento,... La mortalidad de la hemorragia subaracnoidea en los primeros 2 meses es de aproximadamente el 40-60%. ¿COMO SE DIAGNOSTICAN LOS ACV? El diagnóstico es fundamentalmente clínico; van a ser los síntomas del paciente los que nos orienten a la sospecha de que haya sufrido un ACV. Es importante no confundir estos síntomas con otros procesos como una crisis epiléptica, una migraña, un síncope, una crisis de ansiedad, un vértigo, ... Ante la sospecha de que un familiar suyo esté sufriendo un ACV deberá usted solicitar una valoración urgente por su Médico de Familia, y si éste lo estimase oportuno se trasladará al paciente a un servicio de urgencias hospitalario. Un paciente que ha sufrido un AIT debe ser ingresado en un hospital para ser estudiado, ante la posibilidad de sufrir un ACV definitivo. Una vez en el hospital, aparte del juicio clínico, hay una serie de técnicas para establecer el diagnóstico y la severidad del ACV; de forma sistemática se realizará una toma de constantes, con especial atención a la presión arterial, una analítica básica de sangre (hemograma, bioquímica, gasometría arterial y estudio de coagulación), un electrocardiograma (en el que se podrá determinar la existencia o no de fibrilación auricular) y una radiografía de torax; estas pruebas se realizarán para descartar la existencia de patología asociada y para determinar el estado general del paciente. Con técnicas de imagen más específicas como la TAC cerebral (Tomografía Axial Computerizada o "scanner") o la RMN (Resonancia Magnética Nuclear) no puede diagnosticarse un ACV isquémico hasta aproximadamente 24 horas después de haberlo sufrido, pero puede descartarse la existencia de un ACV hemorrágico, que sería una contraindicación para el tratamiento anticoagulante, o un proceso expansivo (tumor cerebral, absceso,...). Otras técnicas aún más específicas que pueden realizarse para llegar al diagnóstico del ACV son el Eco-doppler de troncos supraaórticos, la Angiografía, la SPECT (tomografía computerizada de emisión de fotón único), la punción lumbar,... El tratamiento, una vez el paciente ha sufrido un ACV, va a depender del tipo de ACV que sea:
El tratamiento farmacológico definitivo de los
pacientes que han sufrido un ACV será con anticoagulantes orales, controlados
debidamente por el Hematólogo. Finalmente, una vez establecido el déficit
neurológico definitivo, el paciente deberá recibir tratamiento rehabilitador,
para intentar recuperar en la medida de lo posible las funciones perdidas. ¿QUE PERSPECTIVAS DE NUEVOS TRATAMIENTOS EXISTEN? Aunque durante muchos años se ha usado el medicamento trombolítico t-PA (activador del plasminógeno tisular), que destruye trombos, para el tratamiento del infarto de miocardio, hace poco tiempo que se está usando en el ACV; debe usarse con mucha precaución y únicamente en ACV no hemorrágicos. Si se administra en las 3 primeras horas desde la aparición de los síntomas, el t-PA puede limitar el déficit neurológico en pacientes con un ACV isquémico en evolución. En cambio, se ha comprobado que cuando se administra transcurridas 3 horas, el t-PA puede agravar la situación del paciente aumentando el riesgo de hemorragia. ¿A QUE ENFERMEDADES SE ASOCIAN LOS ACV? Los pacientes que han sufrido un ACV tienden a padecer con más frecuencia neumonías, insuficiencia respiratoria, insuficiencia cardiaca e infarto agudo de miocardio. Van a presentar también con mayor frecuencia subluxaciones de hombro, lesiones de rodilla por hiperextensión, tendinitis y bursitis por la parálisis prolongada, osteoporosis en el lado paralizado por la inmovilidad. Muchos pacientes van a sufrir también depresión. ¿QUE DEBE HACER USTED PARA NO PADECER EN EL FUTURO UN ACV? Su mayor esfuerzo debe ir encaminado a la prevención de los factores de riesgo; las recomendaciones para el control de estos factores de riesgo son las siguientes: los pacientes hipertensos deben controlarse la tensión arterial periódicamente, no usar sal en las comidas y si fuera necesario deberán recibir tratamiento farmacológico; los diabéticos deben controlar periódicamente sus cifras de glucemia, seguir una dieta adecuada y si fuera preciso recibir tratamiento con antidiabéticos orales o insulina; los pacientes obesos deberán perder peso hasta llegar a su peso ideal; es preciso abstenerse por completo de consumir tabaco; el consumo de alcohol no debe sobrepasar un vaso de vino en las comidas o su equivalente; los pacientes con hiperlipemia deben seguir una dieta adecuada y si fuera preciso recibir tratamiento farmacológico; y es recomendable caminar diariamente durante dos horas y/o practicar un deporte no competitivo como el ciclismo, la natación o la marcha. En pacientes con fibrilación auricular y otras cardiopatías embolígenas
es recomendable una profilaxis farmacológica con antiagregantes plaquetarios
o anticoagulantes. Por último, debe usted saber que... El impacto económico que causan
la enfermedades cerebrovasculares es inmenso, pero mucho mayor e imposible
de calcular es el impacto social y familiar. Afortunadamente, el avance
en la prevención y tratamiento de dichas enfermedades en los últimos
años ha conseguido disminuir su incidencia y modificar su evolución,
una vez aparecen; han dejado de ser algo impredecible para convertirse
en procesos que pueden y deben ser modificados o interrumpidos eficazmente.
En sus manos va a estar gran parte de la labor, ya que como se ha mencionado,
el control adecuado de la tensión arterial, la disminución del tabaquismo
y una dieta adecuada han sido los factores de mayor importancia para
la reducción de la incidencia de las enfermedades cerebrovasculares. Información en Español seleccionada en Internet - Accidente Cerebrovascular: Esperanza en la
Investigación (National
Institute of Neurological Disorders and Stroke)
Stroke | Traducción al español Bibliografia: 1.- Bermejo Pareja F.. Accidentes vasculares cerebrales. En: Medicina Interna, 13ª edición. Farreras P., Rozman C. Doyma. Madrid. 1995. Volumen II. 1431-1444. 2.- Easton J. D., Stephen L.Hauser, Joseph B.Martin. Cerebrovascular diseases. En: Harrison's Principles of Internal Medicine, 14th edition. McGraw-Hill. 1998. Vol.2. 2325-2348. 3.- García Torán J.M., Cubero Coquillach V.. Accidente cerebrovascular agudo, Hemorragia subaracnoidea. En: APPRO, curso de preparación de oposiciones para médicos de Atención Primaria. V.F.Gil. Ediciones Mayo S.A. Barcelona. 1998. Módulo1. 345-349. 4.- Graffagnino G., V.Hachinski, P.Kaplan. Accidente cerebrovascular. En: Los 5 minutos clave en la consulta de atención primaria. J.A.Griffith, M.R.Dambro. Espaxs. Barcelona. 1996. 18-19. 5.- Matias-Guiu J. et al. Manejo del paciente con enfermedad vascular cerebral aguda, recomendaciones 1996. Grupo de estudio de las enfermedades cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología. Prous Science, Barcelona. 1996. 6.- Mower D.M.. Ataque cerebral, tratamiento del AVC isquémico agudo. Nursing. 1997. 7. 8-13. 7.- Rolak L.A., Neurology Secrets. Filadelfia:
Hamley & Belfus, INC. 2001.
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