| Lunes, 12 de mayo de 2008 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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>> Portada > Pacientes > Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA (SIDA) Dra. Ana García Díez. Especialista en Medicina Interna. Hospital Central de Asturias. Oviedo. España. Índice: ¿Qué síntomas se pueden notar? ¿Cuáles son los más precoces? ¿Cómo puede evolucionar el SIDA? ¿Qué complicaciones tiene el SIDA? ¿Qué perspectivas de nuevos tratamientos existen? ¿Qué factores de riesgo tiene el SIDA? ¿Qué factores previenen el SIDA? ¿A qué otras enfermedades se asocia el SIDA? Fecha de actualización: 14 de febrero de 2001 Es la enfermedad producida por la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH tipo 1 y tipo 2), perteneciente a la familia de los retrovirus. En 1998 se calcula que afectaba a unos 23 millones de personas en todo el mundo. Se caracteriza por ser un cuadro que evoluciona desde la infección primaria, con o sin manifestaciones clínicas, hasta la enfermedad avanzada o SIDA, pasando por un estadio asintomático. El SIDA se produce tras la infección por el VIH. Este microorganismo ataca selectivamente a los linfocitos CD4 o linfocitos T colaboradores. Estas células juegan un papel principal en la coordinación de diversos componentes de la respuesta inmune y es su deplección lo que en última instancia provoca las grandes consecuencias de la infección por el VIH. El VIH se transmite por medio de tres vías:
No hay pruebas convincentes de que otros líquidos corporales, como saliva, sudor, lágrimas u orina, actúen como vehículos de la infección. No hay riesgo de contagio por contacto laboral o familiar no sexual, aún después de una relación estrecha. No se han demostrado vías de infección alternativas, como insectos o contacto casual con fomites. ¿QUE SINTOMAS SE PUEDE NOTAR? ¿CUALES SON LOS MAS PRECOCES? La enfermedad por el VIH se puede considerar como una infección crónica que se asocia a un progresivo deterioro del sistema inmunitario, especialmente de los linfocitos CD4, lo que en última instancia provoca la aparición de entidades clínicas más graves. Atraviesa distintos estadios:
Estas manifestaciones actúan como centinela de la transición de la infección a la enfermedad VIH. Al deteriorarse cada vez más el sistema inmunológico, el paciente se vuelve cada vez más vulnerable a la aparición de infecciones y tumores, al mismo tiempo que se acentúa la incapacidad para frenar la replicación vírica. El título de anticuerpos anti-VIH disminuye e incluso puede hacerse indetectable, mientras que los antígenos del virus reaparecen. Es la enfermedad avanzada por el VIH o SIDA, estadio final en el que se presentan enfermedades que amenazan la vida del paciente. El CDC (Center for Disease Control o Centro para el Control de Enfermedades) clasifica la infección por VIH en: Grupo I: síndrome agudo o primoinfección. Grupo II: Infección asintomática. Grupo III: Linfadenopatías generalizadas persistentes. Grupo IV: Otras enfermedades:
Existe otro sistema de clasificación, revisado en 1993, de la definición de casos de adolescentes y adultos con infección VIH:
*LGP: linfadenopatía generalizada persistente. Las áreas sombreadas indican la definición de caso de SIDA. Las categorías son mutuamente excluyentes. Además, una vez que el individuo entra en la situación clínica definida como B, su enfermedad no puede volver ya a la categoría A, aunque el cuadro ceda, y lo mismo sucede con la C en relación a la B. Categoría clínica B: cuadros atribuidos al VIH o que indican un defecto de la inmunidad celular, o cuadros cuya evolución clínica o sus necesidades terapéuticas están complicadas por la infección VIH. Son ejemplos de ellos: la candidiasis vulvovaginal persistente, el muguet, síntomas constitucionales, etc. Categoría clínica C: cuadros definitorios de SIDA
¿COMO PUEDE EVOLUCIONAR EL SIDA? Ya se ha dicho que la enfermedad por VIH evoluciona desde una fase de primoinfección, con o sin síndrome agudo, hasta la enfermedad avanzada o SIDA, pasando por un periodo asintomático. Contrariamente a lo que se creía en un principio, el virus durante la fase de latencia clínica no permanece inactivo sino que se replica continuamente e infecta a las células CD4. Además produce un gran número de variaciones genéticas lo que, por una parte, le permite escapar a la acción de nuestro sistema inmune y por otra, le dota de capacidad para desarrollar la resistencia a los fármacos antirretrovirales. De este modo, va destruyendo las células CD4, siendo la renovación de éstas inferior al porcentaje de eliminación debida al VIH, con lo que se produce un declive inmunológico progresivo. La media de tiempo que transcurre entre la primoinfección por el VIH y la aparición del SIDA es, aproximadamente, de 10 años. Existe un porcentaje inferior al 5% que se caracteriza por ser pacientes sin progresión a largo plazo; es decir, infectadas por un período superior o igual a 10 años, con recuento de células CD4 dentro de límites normales, que permanecen estables durante años y que no han recibido tratamiento antirretroviral. Estos pacientes se caracterizan por tener una carga viral baja y una función inmunitaria normal. De todas formas, la regla general es la evolución de la enfermedad hacia una forma de inmunodepresión de máxima gravedad que precipita la aparición de infecciones y neoplasias que son las causantes directas de la muerte del paciente en poco tiempo; sólo un 15-20% sobreviven a los 3 años. Existen una serie de datos que son marcadores de una evolución rápida cuando se identifican inmediatamente tras la primoinfección, como son el recuento de linfocitos CD4 relativamente bajo y que no se recupera, la primoinfección sintomática (incluyendo la erupción cutánea), el retraso de la positivización de los test que detectan anticuerpos o la viremia plasmática >100.000 copias/ml durante la primoinfección o > 10.000 copias/ml de forma persistente. De igual forma, hay diversos marcadores de evolución desfavorable cuando se identifican en un paciente asintomático o con síntomas menores. Pueden ser de tipo inmunnológico (linfocitos CD4 <300-500/mm3, disminución rápida de estas células, niveles elevados de b2-microglobulina o de neopterina), virológicos (carga viral alta), clínicos (cuadros incluidos en la categoría B de la CDC), terapéuticos (sin tratamiento antirretroviral, sin profilaxis primaria para Pneumocystis carinii) y otros (anemia, leucopenia, VSG elevada, anergia cutánea). ¿QUE COMPLICACIONES TIENE EL SIDA? Como ya se ha mencionado las complicaciones de la infección VIH se relacionan directamente con el grado de inmunosupresión y consisten fundamentalmente, en infecciones y neoplasias. El diagnóstico del SIDA se basa en la demostración de anticuerpos antiVIH (pruebas indirectas) y/o la detección directa del virus o alguno de sus componentes (pruebas directas). Pruebas indirectas o serológicas: La investigación de la existencia de anticuerpos en el suero es el método más frecuentemente utilizado para la identificación de individuos infectados por el VIH. Su presencia no indica una erradicación del virus sino que el paciente está en un estado de portador actual. Estas técnicas a su vez pueden subdividirse en pruebas de screening, muy sensibles, utilizadas para la confirmación de la reactividad inicial (p. ej. ELISA) y pruebas de confirmación, de alta especificidad (Western blot) que pretenden asegurar que los individuos con prueba de screening positiva no sean identificados erróneamente como infectados por el VIH. En caso de que una prueba de screening de negativa es conveniente repetirla a los 3-6 meses pues existe un período desde el momento de la infección, en el cual puede ser posible que no se identifiquen anticuerpos (estos generalmente aparecen a las 3-12 semanas de la infección). Existen además pruebas de detección rápida, las pruebas de aglutinación y las de inmunoadherencia, algunas de las cuales han sido aprobadas para situaciones urgentes, como la práctica de transplantes. Las pruebas directas son: el cultivo viral, la determinación de la carga viral (número de copias de RNA-VIH en plasma) y el nivel de antigenemia (p24, uno de los componentes del virus). El tratamiento antirretroviral específico y el tratamiento de las complicaciones, así como la profilaxis de infecciones oportunistas resultan esenciales para prolongar una calidad de vida aceptable; sin embargo, el asesoramiento y la educación son también de primordial importancia, si se desea unna atención global óptima del enfermo. La clave del tratamiento médico es el trratamiento antirretroviral. La supresión de la replicación viral es un componente esencial en la prolongación de la vidad y en la mejoría de la calidad de la misma en estos pacientes. Sin embargo, en la actualidad no se puede responder adecuadamente a cuál es el mejor tratamiento, cuál es la pauta inicial ideal o cuando debe modificarse la pauta y por qué otro regimen debe hacerse. El grado de viremia es inversamente proporcional a la cifra de linfocitos CD4+, aunque la dispersión de valores es muy amplia. Más de una cuarta parte de los sujetos VIH positivos con cifras de CD4 > 500/mm3 presentan una carga viral elevada, de modo que tienen un riesgo elevado de progresión a SIDA. Muchos de estos enfermos parecen tener una duración de la infección por VIH inferior a 5 años y, probablemente sean subsidiarios de un tratamiento antirretrovírico precoz. Para pacientes con CD4 <500/mm3, la indicación de tratamiento antivírico está recomendada desde hace tiempo, con independencia de la viremia. En este grupo, la cuantificación de la viremia tiene un interés diferente, ligado a la evaluación y monitorización de la respuesta al tratamiento. Respecto a los fármacos utilizados, se describen en la siguiente tabla:
Existen varias estrategias terapéuticas, entre ellas:
La Sociedad Internacional del SIDA recomienda iniciar el tratamiento en todo paciente infectado que presente síntomas debidos a la infección por VIH, un rápido descenso de las células CD4, un recuento de CD4 por debajo de 500/mm3, o una carga viral entre 5000-10000 copias de ARN/mL independientemente del contaje de CD4. También debería considerarse tratar a aquellas personas infectadas por VIH con niveles detectables de RNA-VIH que soliciten el tratamiento y se comprometan a adherirse a el de por vida. El régimen preferido es aquel que reduzca y mantenga los niveles de carga viral por debajo del nivel de detección cuando se use la técnica más sensible disponible. Normalmente, tal regimen podría consistir en una combinación de dos análogos nucleósidos inhibidores de la transcriptasa inversa y un inhibidor de la proteasa. Por último, identifica tres situaciones en las que son necesarias unas consideraciones especiales en relación al tratamiento antirretroviral:
La meta del tratamiento es la completa supresión del virus durante el máximo tiempo posible, usando las combinaciones de agentes antirretrovirales más potentes disponibles y cuantificando la carga viral para monitorizar la respuesta terapéutica. El desarrollo de resistencias al tratamiento puede retrasarse mediante el uso de terapias combinadas que incluyen fármacos con potente actividad. A medida que sea mayor el número de individuos seropositivos que han recibido antivíricos será mas necesario conocer el perfil de resistencias antes de iniciar un tratamiento antirretrovírico empírico. La carga viral es el mejor marcador predictivo de la evolución clínica, del grado de contagiosidad (infectividad) y del grado de respuesta al tratamiento. También es un buen índice para predecir el desarrollo de resistencia: cuanto mayor es la carga, antes aparecerán estas tras la administración de un antirretrovírico. De ahí la conveniencia de utilizar terapias combinadas de tres o cuatro fármacos y con los agentes antivíricos más potentes en los pacientes con carga vírica elevada. Sin embargo, en aquellos con carga vírica baja es posible que estrategias menos agresivas (incluída la monoterapia) puedan se suficientes para mantener de forma prolongada unos niveles bajos de replicación vírica y como consecuencia, un riesgo menor de desarrollo de resistencias. Por otro lado, un aumento de la carga viral mientras el paciente está en tratamiento sugiere un fracaso de este y debería considerarse el cambio o modificación del régimen, si se han excluido otras causas de elevación de la carga viral, como la presencia de una enfermedad intercurrente. ¿QUE PERSPECTIVAS DE NUEVOS TRATAMIENTOS EXISTEN? Se están evaluando un gran número de agentes experimentales que, prácticamente, se enfocan en contra de cada uno de los pasos del ciclo vital del virus. Además, se desarrollan técnicas adicionales, denominadas genéricamente terapias de base inmunológica, como complemento del tratamiento antirretroviral y están en marcha ensayos clínicos que emplean técnicas de biología molecular para inhibir la replicación y la diseminación del virus mediante infusión de células CD4 modificadas genéticamente para resistir la infección por VIH o la infusión de células T CD8 manipuladas también genéticamente para aumentar su capacidad de eliminar células infectadas por VIH. Por otro lado, los estudios se dirigen no ya al tratamiento de la enfermedad por VIH sino a su prevención mediante el desarrollo de una vacuna segura y eficaz. Esta es una tarea extraordinariamente complicada dada la capacidad del virus para mutar. A pesar de ello, se encuentran en curso varios estudios clínicos preliminares con diversas vacunas posibles, incluyendo la posibilidad de vacunas terapéuticas potenciales, en un intento de mejorar la inmunorreacción del huésped al virus. Actualmente no, pero dados los avances hasta el momento realizados en el manejo de la enfermedad, la posibilidad de vivir infectado pero sin progresar la enfermedad parece factible; es decir, que la enfermedad por VIH podría llegar a ser pronto una enfermedad crónica tratable, como la diabetes o la hipertensión. Estos avances, que han conducido a una nueva perspectiva de la enfermedad y al establecimiento de nuevos paradigmas de tratamiento, incluyen:
Anteriormente era impensable que la infección por VIH pudiera ser erradicada, pero en estos momentos se considera seriamente y se investiga activamente a cerca de ello. Los inhibidores de la proteasa y los análogos de la transcriptasa inversa, cuando se usan en regimenes de múltiples drogas, pueden suprimir la replicación viral drásticamente con la consecuente recuperación de las células CD4. Se han descrito reducciones en la morbilidad y en la tasa de hospitalización de pacientes VIH, incluso con un deterioro avanzado de la inmunidad; sin embargo, tales reducciones no han sido claramente relacionadas con una combinación terapéutica específica. Pero si se ha visto, que las combinaciones que incluyen un inhibidor de la proteasa presentan mejores resultados que aquellas que no la tienen. En conclusión, algunos estudios sugieren que una terapia combinada intensiva (generalmente tres drogas) que incluya un inhibidor de la proteasa podría considerarse como la pauta estándar en pacientes con enfermedad avanzada por VIH. ¿QUE FACTORES DE RIESGO TIENE EL SIDA? Estos factores ya han sido descritos en el apartado de las causas del SIDA y corresponden a las conductas de riesgo, como promiscuidad y prácticas sexuales no seguras, administración de drogas vía parenteral, intercambio de material de inyección, manipular una aguja contaminada, etc. ¿QUE FACTORES PREVIENEN EL SIDA? Las únicas vías de prevención del SIDA son la educación, el asesoramiento y la modificación de la conducta, tanto en sujetos no infectados, para evitar su contagio, como en los infectados, para evitar la propagación del virus. Respecto a la transmisión sexual, las medidas de prevención seguras son la abstinencia, la relación monógama con compañero seronegativo confirmado, el sexo manual (masturbación mutua), los besos y el coito con condón de látex combinado con monoxinol-9 (espermicida con cierta actividad antiviral). No se consideran prácticas seguras el coito con condon de "piel natural" (pues se ha demostrado que tienen fugas), el coito con condón de látex lubricado con productos a base de vaselina (pues estos aumentan la posibilidad de ruptura del condón), el sexo orogenital sin protección y el coito vaginal o anal sin protección. Respecto a la prevención en adictos a drogas vía intravenosa las medidas consisten en:
Respecto a la transmisión mediante la transfusión de sangre y hemoderivados, el riesgo de infectarse es aproximadamente de dos por millón. Esto se debe a que se practica sistemáticamente un análisis de la sangre de todos los donantes, se excluye a los sujetos con riesgo de infección VIH y se trata con calor los concentrados de los factores de la coagulación, lo que prácticamente elimina el riesgo para los hemofílicos que los requieren. Respecto a otras vías como la transmisión en el medio sanitario se deben guardar las precauciones universales para la sangre y líquidos corporaleees, evitar el contacto directo si se padecen dermatitis o lesiones exudativas o no manipular agujas tras su uso, utilizando contenedores desechables. En la transmisión maternofetal se recomienda evitar la lactancia materna en caso de que la mujer sea seropositiva. ¿A QUE OTRAS ENFERMEDADES SE ASOCIA EL SIDA? El VIH por si mismo no es la causa directa de muerte sino que a través de la inmunodepresión que induce, favorece la aparición de infecciones oportunistas y tumores que son los causantes de la morbimortalidad. Se debe tener en cuenta que la mejor manera de combatir el SIDA es la prevención, evitando así la aparición de casos nuevos. De esta forma, si no se tiene la certeza de estar o no infectado, debe realizarse la prueba y tanto si es seropositivo como si no lo es, guardar las medidas de profilaxis anteriormente recomendadas. No debe olvidarse nunca de lo expuesto en el apartado anterior. La lucha contra el SIDA es misión de todos. Usted debe saber que el SIDA no es una enfermedad de minorías. Cualquier persona, independientemente de su raza, sexo, edad, condición social o hábitos sexuales, puede verse afectada. Además, debe tenerse en cuenta que la convivencia con estas personas, aunque sea estrecha, no tiene riesgo de contagio, siempre que se guarden las medidas preventivas oportunas. No se sienta inseguro ante ellos y no los aisle. Bibliografia: 1- Gómez Cano, M. et al. Tratamiento antirretrovírico y resistencias. Revista Clínica Española, Agosto 1997; vol 197: 574-582. 2- Soriano, V. et al. Cuantificación de la viremia en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana con diferentes grados de inmunodepresión. Revista Clínica Española, diciembre 1997; vol 197: 810-813. 3- Frank J. Palella, Jr. M.D., Kathleen M. Delaney, M.S., Anne C. Moorman, B.S.N., M.P.H., Mark O. Loveless, M.D., Jack Fureh, M.D., Glen A. Satten, Ph. D., Diane j. Aschman, R.Ph., M.S., Scott D. Holmberg, M.D., M.P.H., and the HIV Outpatient Study Investigatiors. Declining morbidity and mortality among patients with advanced human immunodeficiency virus infection. The New Englan Journal of Medicine, marzo 1998; vol 338: 853-860. 4- Zelalem Temesgen, M.D., and Alan J. Wright, M.D. Recente advances in the management of Human Immunodeficiency Virus Infection. Mayo Clin. Proc., setiembre 1997; vol 72: 854-859. 5- Anthony S. Faucy/ H. Clifford Lane. Enfermedades por el virus de la inmunodeficiencia humana: SIDA y procesos relacionados. En: HARRISON, Principios de Medicina Interna, vol. II, 15ª edición. Editorial McGraw-Hill-Interamericana, 2002: 2034-2108. 6- J.M. Gatell, B. Clotet, D. Podzamczer, J.M. Miró, J. Mallolas. Guía Práctica del SIDA: Clínica, Diagnóstico y Tratamiento. MASSON S.A., 4ª edición, 1996.
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