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La formación
médica continuada (FMC) surge como consecuencia del esfuerzo del
médico para mantener su competencia profesional, haciendo frente
al desarrollo constante de la medicina1 . Algunos autores,
opinan que la FMC es un componente de la actividad profesional,
aunque resulta obligatoria en países como Australia
o Nueva Zelanda2 . Esta obligatoriedad se traduce,
en términos generales, en la realización de exámenes de recertificación
cada 5 ó 7 años, pudiendo ser el médico retirado total o
parcialmente del ejercicio profesional en caso de demostrar
un rendimiento pobre y no modificable tras un proceso individualizado
de reaprendizaje 2,3 .
Resulta curiosa
la falta de programación y estructuración del periodo más largo
y decisivo del médico (en contraposición con la fase de formación
pregraduada), aunque se han sugerido algunas premisas, contenidos
y comentarios sobre la FMC, como son:
-
El aprendizaje debe ser más efectivo y capaz de provocar
cambios reales en el manejo del paciente 4,5 .
-
Debe implicar a los diferentes profesionales del ámbito
sanitario6,7.
-
Debe ser dirigido, según las necesidades individuales de
cada médico 5,7.
Por otra
parte, parece obvio que en la próxima década, el mayor avance
en materia de información sanitaria y médica, se deberá a los
ordenadores y a las telecomunicaciones7. Internet ha
puesto al alcance tanto de profesionales como de pacientes los
últimos conocimientos médicos, pudiendo llegar incluso, a modificar
la relación médico-paciente, dirigiéndola hacia una toma de decisiones
compartidas 8.
Frente a
este aspecto positivo, el libre acceso a la información médica
podría crear falsas expectativas ya que, en ocasiones, el sistema
sanitario tiene sus limitaciones. Como dijo Coiera9
: “¿puede la gente que dispone de información casi ilimitada,
tolerar un trato que no alcanza el nivel óptimo en materia de
salud?”.
La simbiosis
entre FMC e Internet aporta algunas otras ventajas como son la
disminución de los costes de formación, la permanente actualización
en los cambios y la universalización de los conocimientos. Factores
todos ellos que, como en otras áreas científicas, sociales, comerciales,
etc, inducirán en los próximos años una expansión ilimitada de
la información médica.
Pero la red
de redes no sólo aporta ventajas pues presenta el inconveniente
de la falta de control sobre la calidad de los contenidos, lo
cual en medicina puede llegar a ser peligroso10,11.
Además, aunque existen webs encargadas de revisar la información
médica en la red, éstas poseen criterios variables y de
dudosa utilidad13.
Asimismo,
a diferencia de los estándares de la información profesional “en
papel”, los criterios de autoría, conflicto de intereses
y ética en general, habitualmente referidos al menos de forma
sucinta en las revistas médicas profesionales impresas,
aparecen reflejados en contadas webs de contenido médico.
Con éstas
premisas, nos hemos planteado un estudio al objeto de evaluar
la calidad de las páginas web sobre FMC, obtenidas a través de
los buscadores más populares, aplicando criterios universalmente
aceptados en la actualidad.
Dentro de
nuestros objetivos podemos diferenciar tres apartados:
1. -
Conocer la facilidad o dificultad de acceso a las webs de FMC.
2. -
Describir los criterios de calidad que se han señalado hasta la
actualidad para la evaluación de las webs profesionales de FMC.
3. -
Caracterizar de forma prospectiva, aplicando los criterios mencionados
en el punto dos, una muestra significativa de webs profesionales
de FMC.
1.1. Formación
Médica Continuada e Internet. Situación actual.
1.1.1.
El inicio de la FMC e Internet
No resulta
fácil sistematizar en la actualidad el espectro de FMC en Internet,
dada la anarquía general de los contenidos de las webs médicas
profesionales. Existen webs de alta calidad científica y ampliamente
conocidas como Medline (http://www.nlm.nih.gov/databases/freemedl.html), Medscape (www.medscape.com), CDC (www.wonder.cdc.gov),
FDA (www.fda.gov/cder/), Agencia Europea del
Medicamento (www.emea.eu.int), pero indudablemente su objetivo no puede decirse
que sea, de un modo estricto, la FMC. Otro campo en la información
médica es el de las revistas on-line y/o de papel
con expresión on-line tales como Nature (www.nature.com)
o Lancet (www.thelancet.com). Tampoco éstas, a pesar de aportar indudables
ventajas para una información médica, tienen como objetivo la
FMC.
Podríamos
situar el comienzo de las webs de FMC en Internet a principios
de los años 90, cuando de un modo progresivo se van incluyendo
contenidos de texto que se complementan con preguntas tipo test
que pueden ser respondidas vía correo electrónico y obtener
posteriormente una evaluación de las respuestas.
A éste grupo
pertenecen la del Hospital Virtual (www.vh.org), la de la Academia Americana de Médicos de Familia
(www.aafp.org/)
y, en Europa, la de la Universidad de Rennes (www.univ-rennes1.fr/fc/medecine/index.htm).
Sin embargo
todas ellas representan una prehistoria reciente, pues en los
cinco últimos años han aparecido multitud de webs, gratuitas y
de pago, en las que se suele mostrar ya en portada el término
FMC.
1.1.2.
Criterios de calidad de las webs médicas profesionales.
La primera
alusión a la necesidad de un control de calidad pertenece a Silberg
14, quién propone valorar la calidad de las webs médicas
al igual que se valoran las revistas impresas en papel.
Intentando
sistematizar los criterios de calidad que se han sugerido hasta
la actualidad por distintos autores, podemos citar los siguientes:
Criterio
1. Autoría de los contenidos.
Fue uno de los primeros criterios sugeridos por el propio
Silberg14 y Wyatt15, que consideran
primordial especificar quién ha elaborado los contenidos presentados.
Además, Hernández-Borges16 propone utilizar el Indice
de Impacto del autor como indicador de calidad de lo expuesto.
Criterio
2. Conflicto de intereses.
Este criterio merece un comentario aparte, dado que si ya
es difícil de controlar en la información impresa, cuando ésta
es on-line, resulta aparentemente más fácil de manipular.
Es indudable
que, desde la primera revista en el Índice de Impacto (Nature)
hasta las de menor entidad, todas ellas son mantenidas en última
instancia por un capital económico, que procede de las suscripciones
de la propia revista y de la industria farmacéutica, en
forma de publicidad. Sin entrar a juzgar sobre si esto debe de
ser o no así, de momento lo es, y esta situación parece
traspasarse progresivamente a todo tipo de información médica
en Internet.
Pero cuando
menos y al igual que se realiza en las revistas de papel,
parece lógica una declaración de principios, en cuanto a que los
resultados o texto general presentados en una web médica, no están
sometidos a intereses económicos. Un ejemplo de código de conducta
en la red para sitios de Salud y Medicina es HONcode que
se basa en 8 principios (Tabla 1).
La inclusión
de un texto señalando la ausencia de conflicto de intereses, es
obvio que debe de existir, para autores como Silberg14
y Wyatt15, y este criterio ha sido confirmado
en uno de los últimos congresos sobre Ética Médica en la red19.
1. Especificar el autor.
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2. Complementariedad de la información.
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3. Respetar la confidencialidad del paciente/visitante.
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4. Apoyar con referencias los datos expuestos.
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5. Justificación sobre posibles tratamientos /servicios.
|
6. Facilitar información adicional.
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7. Clarificar los patrocinadores.
|
8. Honestidad en cuanto a publicidad y política editorial.
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Tabla
1 Principios en los que se basa HONcode
(modificado de www.hon.ch/HONcode/Spanish/) |
Criterio
3. Bibliografía.
La presencia de las fuentes de información utilizadas para crear
las webs de FMC es un criterio exigible14,15,16,19
pues estas fuentes, al igual que cuando aparecen en el formato
papel, señalan siempre la fecha de edición, permitiendo evitar
los errores que pudieran dimanarse de una información obsoleta.
A su vez, la existencia de bibliografía permite ampliar los contenidos
de la web
.
Criterio 4. Fecha de la última actualización.
De forma similar al apartado anterior, permite orientar al
lector sobre la vigencia de los conocimientos presentados
y evitar contenidos ya caducos14,15,16,19 .
Criterio 5. Patrocinador.
Las webs deben indicar siempre quién las sustenta económicamente,
incluyendo a toda empresa u organizaciones que hayan contribuido
a la elaboración de sus contenidos, aunque en ocasiones no guarde
relación con la realización técnica de la misma.
Junto con el patrocinador debe contemplarse, según algunos autores16,
la dirección del Webmaster o a quién se puede dirigir el
lector ante la presencia de dudas o discrepancias
.Criterio 6. Herramientas de búsqueda.
Hasta la actualidad, se han desarrollado dos opciones que, en
ocasiones, coexisten en la misma web. Por una parte, los directorios
de categorías que podemos comparar a los índices de contenidos
de un libro, con la ventaja de que al presionar uno de los apartados
o subapartados de este índice, llegaríamos a sus contenidos
de una forma directa.
La otra opción, consiste en un motor de búsqueda
que alberga un índice no visible de las palabras clave incluidas
en los enunciados del texto. Esta última opción, mediante la metodología
Booleana, permite a través del empleo de los términos “y”,
“o”, “no” la búsqueda selectiva de contenidos
específicos.
En general todos estos implementos, índices y métodos de búsqueda,
derivan de la idea inicial de los fundadores de Yahoo y del que, probablemente, fue el primer
motor de búsqueda de la red (Altavista). En cualquier caso, todas
las herramientas deben permitir una búsqueda sencilla, rápida
y eficaz.
Criterio 7. Ética.
La ética personal, diferenciándola de la bioética que pudiera
suponer el conflicto de intereses, ha sido destacada por algunos
autores8,17 en relación expresa con el respeto a la
privacidad de los visitantes y de los datos que éstos pudieran
aportar. La existencia de herramientas internas que cataloguen
las preferencias de los visitantes y las archiven, inicialmente
podría ser ética siempre y cuando no se utilice para otros fines,
como puede ocurrir con las bases de datos de empresas públicas
o privadas. Lamentablemente, la mayor parte de las webs de FMC
exigen la activación de este tipo de herramienta, representada
por las cookies (información que envía el servidor al cliente
cuando se establece una conexión por primera vez, que se almacena
en un directorio del disco duro, y es consultada de nuevo por
el servidor al volver a entrar en conexión).
En relación con el segundo criterio, y dentro del concepto de
ética, los mismos autores8,17 señalan que
la publicidad no debe interferir ni relacionarse directamente,
de forma provocada, con los contenidos científicos; ésta última
situación tampoco es respetada por numerosas webs, por lo cual
no es extraño que, por ejemplo, al realizarse una búsqueda sobre
diabetes aparezca junto al texto un reclamo publicitario
(banner) anunciando un antidiabético
Criterio 8. Respaldo institucional.
Al igual que ocurre en la información médica escrita en papel,
la forma de respaldo institucional clásica es el aval de los contenidos
por la propia institución que elabora la web, como ocurre en Hospital
Virtual, Rennes, Medline o NHL americana.
También puede darse un respaldo indirecto a través de la relación
laboral de los autores de los textos con una Universidad, que
suele ser lo más frecuente12, con un Hospital, o con
otro centro de investigación, e incluso, en algunos casos, por
autores de prestigio que trabajan de forma autónoma.
Criterio 9. Sistema de autoevaluación.
Este criterio ha tomado auge desde el momento en que algunas Sociedades
profesionales médicas americanas comenzaron a utilizar Internet
para revalidar la cualificación de sus profesionales (por
ejemplo, la Academia Americana de Médicos de Familia (http://www.aafp.org/ o la de Cardiología
(www.acc.org/). No obstante, otras webs profesionales, han incluido
también ésta postura metodológica; entre ellas podemos citar
a “E medicine” que es la mayor web de urgencias en
la actualidad, con unos textos actualizados de forma permanente,
al final de los cuales el visitante puede autoevaluar los conocimientos
aprendidos. En esta misma línea, se ha desarrollado “Harrison
On-line” que presenta cuestionarios que pueden ser realizados
tras la lectura de temas actualizados “update”.
Aunque este criterio no ha sido considerado prácticamente por
ningún autor, parece al menos razonable su inclusión entre los
criterios a considerar para evaluar una web médica profesional,
especialmente cuando está dirigida hacia la FMC.
Criterio 10. Periodo de actualización.
Se trata de un criterio ya clásico en los trabajos publicados
previamente14,15,16,19. Su presencia, permite
contemplar la dinámica interna de la propia web, pues si el medio
más rápido de difusión de la cultura en la actualidad, es la propia
red, no parece coherente una falta de actualización periódica,
que podría ser permisible en otro medio, pero no en éste.
1.2. La búsqueda de webs de FMC.
Habitualmente, y dependiendo de la especialidad o tema que nos
interese, lo más frecuente es hallar las páginas a través de los
motores de búsqueda. Éstos, tras introducir una o más palabras
en la caja del formulario de búsqueda, devuelven una serie de
páginas cuyos contenidos son enlaces -direcciones URL- comentados
referentes al asunto planteado. La presión de éstos enlaces, obtenidos
con el puntero del ratón permite llegar a lo que podemos denominar
como documento terminal, esto es un texto dentro de una
página web cuyos contenidos hacen referencia , habitualmente,
al epígrafe embebido en la URL (Uniform Resource Locator, acrónimo
referente a la identificación específica de las direcciones para
el acceso a documentos en la red ), que se señala en las páginas
que selecciona el buscador.
©2001
D.Moro Quesada, J.L.Díez Jarilla. Depósito legal:
M-48612-01; ISBN 84-923357-3-4
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