4.1. Localización de páginas web relacionadas con la FMC.
Existe una dificultad generalizada para la obtención de direcciones
web relacionadas con la FMC. Así, de los seis motores de búsqueda
seleccionados sólo uno (www.alltheweb.com ) se mostraba útil para la localización de webs con
contenidos en FMC. Por otra parte existían coincidencias en 7
de las 22 webs finalmente analizadas en el estudio.
La localización de una URL relacionada con una web de FMC no
supone siempre alcanzar un documento terminal. Así, en nuestro
estudio comprobamos que sobre una selección de 290, un 11, 03
% sólo mostraban enlaces a otras páginas, no un contenido de texto.
El fallo en la localización de una URL en un servidor determinado,
era también motivo de error en la localización de páginas con
contenidos de FMC.
Todas las páginas a las que tuvimos alcance eran gratuitas, por
lo que no se produjeron pérdidas motivadas por acceder a webs
de pago.
En general, se puede afirmar que la eficacia de los motores de
búsqueda para la localización de páginas webs de FMC y específicamente
de “páginas terminales” parece muy limitada.
4.2. Calidad de las webs con contenidos relacionados con
la FMC.
Los criterios de calidad para webs médicas han ido evolucionando,
y seguirán probablemente haciéndolo como ocurre con las publicaciones
en papel. Inicialmente imperaba lo que Eysenbach (22) denominó
“upstream filtering”, haciendo referencia a intermediarios como
son, por ejemplo, Medical Matrix (www.medmatrix.org), Six Senses (www.sixsenses.com) o Physicians Choice (www.mdchoice.com ) que, a través de sus propios patrones, clasificaban
las webs médicas, lo cual presentaba desventajas ( sobre todo
por su cuestionable validez13) por lo que fue surgiendo
el “downstream filtering”. Éste término hace alusión al hecho
de que es el propio usuario el que, inintencionadamente, analizando
las páginas que visita, y su comportamiento dentro de las mismas,
contribuye así a evaluar la calidad de las webs por las que navega,
aunque con la gran desventaja de que le llevará más tiempo encontrar
webs que merezcan la pena.
Actualmente la Unión Europea está desarrollando el estudio
medCERTAIN ( MedPICS Certification and Rating of Trustworthy and
Assessed Health Information on the Net) www.medcertain.com/English/english.htm24,
que se aprovecha del reciente desarrollo de los llamados PICS
(plattform for Internet content selection) siendo éstos una especie
de etiquetas electrónicas, que pueden indicar, por ejemplo, el
tipo de usuario al que se dirige la información (pacientes, médicos),
incluso la fidelidad de la web de la que provienen. El proyecto
medCERTAIN, utiliza médicos voluntarios cualificados que evalúan
y describen mediante medPICS (diseñados expresamente para webs
con contenidos en medicina) las páginas que visitan, siendo dicha
información posteriormente procesada por otros evaluadores para
estimar la calidad de las mismas. Este proyecto presenta un punto
débil, que es la falta de supervisión de la labor realizada por
los voluntarios.
Autoría.
La autoría de los contenidos sólo fue posible comprobarla en
1/3 de las páginas revisadas, valor impensable en cualquier publicación
médica en papel, lo que corrobora la total libertad para exhibir
información, supuestamente, de carácter científico en la red,
sin un control de calidad previo. Mostrar quién elaboró los textos
de una web, es un criterio de calidad básico para garantizar la
credibilidad
de lo expuesto. No obstante, en un estudio reciente16
se puso de manifiesto que el Índice de impacto del autor no era
proporcional a otros indicadores de calidad (grado de actualización,
links, número de visitas recibidas). Quizás en un futuro, también
exista un Índice de impacto científico para las webs médicas,
de forma similar a como existe en la actualidad, para las revistas
médicas profesionales en papel.
Conflicto de intereses.
Resulta muy complejo dilucidar si se incurre en este problema,
aunque se atengan a los códigos mencionados previamente (HONcode),
ya que la mayoría de las publicaciones en Medicina están respaldadas,
en mayor o menor medida por la industria farmacéutica, la cual
no las sufragaría si no redundasen en su propio beneficio.
Las webs que avalan una “buena conducta” tienen sus limitaciones,
ya que son estáticas, y por ello no son testigos de los posibles
cambios en las páginas analizadas. Además en ocasiones se falsifica
su sello, y en otras se utilizan con fines diferentes para los
que fueron creadas, generando así, confusión entre los usuarios25.
Todo ello parece indicar que sería conveniente complementar la
evaluación inicial realizada, con un seguimiento posterior, ya
sea por parte de la misma organización (indicando la fecha del
último análisis en el propio emblema) y/o a través de grupos de
catalogadores de información.
Bibliografía.
Todas las webs válidas, apoyaban su información mediante citas
bibliográficas, aunque no hemos analizado el impacto de las fuentes
mostradas. Cada vez se hará más frecuente la utilización de material
de la red, donde aún no hay establecido un sistema, aunque algunos
autores (16,22) han sugerido que podría realizarse
a través de un índice de citación (medPICS).
Fecha de la última actualización.
En un 80% de los casos, figuraba la fecha de actualización de
la página, dejando ver, en numerosas ocasiones, el abandono total
o parcial de la misma por parte de sus creadores. Tal vez, como
método de continua renovación, deberían existir cementerios de
páginas web o aplicaciones que destruyesen o archivasen los contenidos
obsoletos para evitar que se invaliden por el paso del tiempo.
Patrocinador.
El hecho de que sólo se refleje en la mitad de las ocasiones,
creemos que es, mas bien, por olvido que porque no exista, señalando
de nuevo la falta de uniformidad de criterios a la hora de efectuar
publicaciones electrónicas.
Métodos de búsqueda interna.
No hemos encontrado trabajos previos que tengan en consideración
si la página dispone de métodos de búsqueda interna (presencia
de un directorio indizado o de un buscador interno), que facilitan
considerablemente la navegación y búsqueda de información. No
obstante y al menos en las páginas con grandes cantidades de contenido,
serían recomendables, por cuanto simplifican la localización de
los contenidos que nos interesan.
Ética.
Las webs médicas deben de velar especialmente por la privacidad
(quién visita la página) y la confidencialidad (datos relativos
a los pacientes incluidos en los casos clínicos), siendo ambas
cuestiones las más valoradas por los usuarios que buscan información
médica en la red22, por lo que cada página debería
dedicar un apartado para definirse al respecto.
Respaldo institucional.
Las entidades que respalden una página web deben aclarar si
se hacen responsables de los contenidos expuestos, e indicar claramente
a los usuarios dónde cesa este apoyo.
Sistema de autoevaluación.
La posibilidad de obtener créditos, reconocidos por alguna institución
médica (lo cual ya lleva implícito un análisis previo), es lo
que hace oficial la FMC on-line, ahorrando tiempo al profesional
a la vez que le facilita el acceso a multitud de materias, posibilitándole
la elección de las mismas, en función de sus necesidades personales
(aprendizaje autodirigido). No es un criterio utilizado previamente,
quizás porque hasta ahora no hay estudios aplicados específicamente
a la FMC.
Periodo de actualización.
Un 60% de las webs útiles para el estudio eran actualizadas al
menos anualmente, porcentaje bajo si tenemos en consideración
la fugacidad con la que se producen los cambios en medicina.
©2001
D.Moro Quesada, J.L.Díez Jarilla. Depósito legal:
M-48612-01; ISBN 84-923357-3-4
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